07.05.2019 

Peñacal, la cooperativa que resiste con esperanza

Carlos López, uno de los integrantes de la cooperativa de la calera sierrabayense. "La actividad está bastante floja en este momento".

"Se han caído mucho las ventas y estamos en una situación difícil. No somos los únicos, esto es general por supuesto. Pero nuestro trabajo con la cal está complicado" comenzó diciendo Carlos López, quien es uno de los nueve integrantes de la cooperativa de la calera Peñacal.

"Antes comprábamos la piedra caliza. Bah, no tan así porque habíamos quedado con la empresa Loma Negra que nos iba a dar a cuatro caleras olavarrienses un yacimiento, de esto hace alrededor de tres años, pero nunca se concretó. También nos dijeron que nos iban a dar piedra, pero estamos a las vueltas todavía. En su momento Loma Negra había acordado, a través de una gestión de AOMA Central, que nos daba un yacimiento a las cuatro caleras chicas de Olavarría. Estaba cerca de L´Amalí, por La Providencia. Nos iban a dar la piedra, nosotros teníamos que ir a retirarla. Eramos nosotros (Peñacal), Buglione y Martinese (que ahora es de Jorge Barbuza), Polcecal y la calera de Mario Sergen", explicó.

"Ese acuerdo nunca arrancó. Estamos ahí, cerca -continuó contando López-, porque nos pasaron un precio pero todavía no se definió. Hace más de dos años que venimos con tratativas. En su momento nos fuimos a Buenos Aires, a la sede de AOMA Central, ya que fue quien gestionó todo con Loma Negra por una iniciativa del secretario general Héctor Laplace con el gerente general de la empresa (ingeniero Osvaldo Schultz), pero lamentablemente falleció y ahí se empezó a caer todo. Schultz había dado el okey, pero luego se estancó todo" comentó Carlos respecto de esa situación específica, que se inició en abril de 2016 para solucionar el inconveniente -serio por otra parte- de las cuatro caleras chicas olavarrienses, que involucraba a 200 trabajadores de manera directa.

"En nuestro trabajo, la cal sale de Peñacal en bolsas. Se tritura, se muele y se embolsa, aunque también se vende a granel, ya que se coloca en tolvas. Y al no tener esa piedra caliza que nos iba a dar Loma Negra, habría que recurrir a la dolomita. Pero para cocinar dolomita se necesita carbón residual del petróleo, que hoy por hoy es inalcanzable por el precio que tiene. Mientras tanto, estamos con caliza que traemos de una canterita que tenemos nosotros y vamos rascando de a poco. Estamos sobreviviendo con eso. Caso contrario, cuando se termine, habrá que recurrir a la dolomita, no queda alternativa" continuó contando López.

Respecto de la demanda que hoy tiene Peñacal, en cuanto al producto que vende, el integrante de la cooperativa de la calera ubicada en las inmediaciones de la rotonda al ingreso a Sierras Bayas, sobre la ruta 3, dijo que "hoy tenemos clientes en Buenos Aires y La Plata. Son corralones y algunas empresas chicas de construcción que hacen pavimento o viviendas. Una empresa de La Plata lleva cal a granel. En el interior de la provincia también. ¿La obra pública?, sí, la estamos esperando todos. Lo privado mueve, pero muy poco. Hay esperanzas de que se reanude, los de la piedra, nosotros los caleros, pero hay bajas perspectivas de que se mueva ya mismo por lo que se ve y lo que se dice, así que el panorama está complicado. Hasta hace un tiempo veníamos al día con los pagos de energía, los envases, etc., y ahora nos atrasamos en el pago de la energía que es un cargo fijo. Antes te cobraban lo que gastabas y ahora cobran todo por igual. Las bolsas tienen precio dólar y si aumenta, es más cara obviamente. Los envases se los compramos a Bolsas Olavarría. Hay esperanzas de que se reactive, por supuesto", siguió diciendo Carlos.

Peñacal es una cooperativa que debió afrontar momentos difíciles pero hoy sigue peleando el día a día con sus nueve integrantes. "Es una cooperativa, pero antes era la empresa Peñadura. También quedamos pocos y somos nueve: yo soy el presidente, el tesorero es Raúl González, el secretario Ramón Aquino, Hugo Montero es el síndico, Gerardo Urrutia, Miguel Bellendier que está en el taller mecánico y en las palas, Juan Fonseca que está en los hornos y en la zaranda, Daniel Valenti que es palero y el contador, Ubaldo García", terminó contando Carlos López, respecto de Peñacal que funciona desde 2002 para afrontar un enorme desafío como cooperativa. "Pero ahí vamos, con algunos altibajos ya que la primera administración tuvo sus problemas. Luego quedamos trece y algunos se fueron o jubilaron, y ahora somos nueve que la venimos peleando", afirmó finalmente Carlos López.