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"Es hora de hablar de la ciudadanía digital" 

Lucas Moyano, fiscal especializado en ciberdelincuencia, analizó esta forma de delinquir cada vez más extendida, y pidió un mayor protagonismo legislativo para dotar a la Justicia de herramientas para combatirla, que hoy no posee.  

Daniel Lovano

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Lucas Moyano es agente fiscal especializado en ciberdelincuencia y tecnologías aplicadas a la investigación en la Universidad Austral de la Argentina y la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona.

Siendo una de las más importantes voces de la región en la materia, el doctor Moyano analizó las modalidades delictivas que nacieron a la par con el fenomenal desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación.

Una de las herramientas más utilizadas por los delincuentes (a los que Lucas prefiere identificar como criminales) es la telefonía, fija o móvil, y en la mayoría de los casos las víctimas son los adultos mayores.

"Es vino viejo en botella nueva" graficó.

"El cuento del tío, llamadas sobre supuestos secuestros virtuales de un familiar pasó siempre con características muy precisas: es un llamado a la madrugada, generalmente a un teléfono de línea, alguien que se hace pasar por un familiar directo y -ante esa situación- confiamos que se trata del contacto real" relató el doctor Moyano. 

Nunca es así, y las consecuencias suelen ser dramáticas. 

"Los entornos digitales nos enseñan que lo primero que tenemos que hacer es desconfiar y no dar por supuesto nada. Y esto se soluciona con una simple acción, que todos tenemos a mano, que es llamar a nuestro contacto" aconsejó. 

Nadie que tenga familiares o conocidos que hayan atravesado por estas situaciones ignora que las derivaciones negativas no sólo pueden ser en el aspecto económico. 

"El teléfono dejó de ser solamente una herramienta de comunicación sino que guarda mucha información" refrescó el doctor Moyano.  

"Ya no lo roban por el valor del dispositivo, sino por el valor que contiene, y se hace imperioso proteger nuestra imagen digital, ser más celosos con los datos personales, como con los documentos, que en el mercado negro tienen mucho valor" enfatizó.

"En las charlas siempre digo que el daño a las víctimas no es sólo en dinero. Muchas veces puede ser el ahorro de todas sus vidas, lo que los lleva a una gran depresión, por lo cual no afecta en lo económico, sino también a la salud" marcó. 

El target que eligen estos delincuentes suele ser las personas extremadamente vulnerables por la mayoría de edad, que terminan en tratamientos psiquiátricos o medicadas con antidepresivos para abordar las secuelas, algo que no siempre se consigue. 

"Nos compete la responsabilidad a los que tenemos familiares a cargo, o con nuestros padres. Ya tenemos que hablar; con pocos tips de seguridad evitamos este tipo de casos" sostuvo el doctor Moyano. 

Hoy el WhatsApp puede pasar de ser una herramienta a un arma para estos delincuentes.

"Estamos viviendo una auténtica revolución digital, en donde WhatsApp pasó a ser una parte significativa de nuestra identidad digital" dijo al respecto.

Apuntó que "cuando alguien chatea con un contacto por la aplicación la suposición es que detrás de ese perfil está la persona real, hay una confianza implícita que reduce la desconfianza y baja las barreras de sospechas".

"Los criminales, por eso, buscan apoderarse de esas cuentas de WhatsApp con el objetivo de suplantar su identidad y estafar a sus contactos" alertó el doctor Moyano. 

Violando un contacto o una cuenta de Instagram, por caso, estos marginales van por sus víctimas. "Así les resulta mucho más fácil pergeñar una actividad criminal" afirmó.  

"Rescatan en un número de WhatsApp un mensaje que dice 'tengo dólares a la venta', y se les facilita el enganche. Lo mejor es hablar personalmente, empezar a ser un poco más desconfiado y verificar las situaciones antes de hacer una transacción" recomendó. 

Como un gran porcentaje de las intervenciones en el mundo virtual se hacen en la intimidad del hogar, ello provoca una falsa sensación de seguridad o intimidad. "El criminal va donde está la víctima, entonces es hora de empezar a resguardar nuestros dispositivos, las tecnologías que utilizamos. Lo mismo les pasa a las empresas" reveló. 

Moyano entregó datos impactantes sobre esta problemática. 

La pandemia acentuó todo: desde su inicio se incrementaron los delitos informáticos en un 3.000% (sí tres mil) y durante el primer cuatrimestre de 2022 creció un 200% con respecto al mismo período del año anterior. 

En la Argentina, además, hay 4800 ilícitos informáticos denunciados al mes. 

"Eso implica un fraude cada 10 minutos y da la pauta de que cualquiera puede ser víctima. Cuanto antes los entendamos, más temprano vamos a estar prevenidos para contar con las herramientas para evitarlo" aseveró el agente fiscal. 

Como se ha mencionado, el ciberdelito adquiere distintas formas, todas igual de graves: phishing o vishing, ciberbullying, grooming, sextorsión, ciberodio, pornografía infantil. 

"Nosotros hacemos mucho hincapié en combatir los delitos contra las infancias, lo que es el grooming, el material de abuso sexual infantil o la mal llamada pornografía infantil" subrayó.  

Añadió el formato de "sextorsión, cuando los delincuentes tienen alguna imagen de contenido sexual y piden dinero para obtener rescate, más allá de la habitualidad de los fraudes. Todos los delitos crecen año tras año y a todos hay que darles la mayor visibilidad posible". 

El marco normativo y el paraguas legal en estas y otras modalidades suelen llegar bastante después de la proliferación de los delitos, más allá del agujero que existe en lo que tiene que ver con la virtualidad. 

"En todo delito vamos a tener vinculada la tecnología: desde un homicidio que puede ser esclarecido a través de la evidencia digital, pero nuestra ley de delitos informáticos fue promulgada en 2008, cuando todavía no teníamos el auge tecnológico que estamos viviendo hoy" analizó. 

Por tal motivo, el doctor Moyano pidió un aggiornamiento imprescindible. 

"Por ejemplo, no está legislada la difusión no consentida de imágenes íntimas, hay personas que lo sufren y necesitamos una regulación. La suplantación de identidad no está legislada y puede ser una maniobra que utilicen los criminales para perfeccionar sus delitos" detalló.  

"Hay una serie de delitos que todavía faltan regularse y actualizarse. Otros necesitan actualización en cuanto a la pena o regulaciones más precisas. Es mucho lo que resta por hacer; proyectos existen, pero necesitamos el tratamiento legislativo" solicitó el funcionario judicial.  

Las redes han hecho sus aportes a la información y la comunicación entre las personas, pero también son tierra fértil para la proliferación de calumnias, injurias o mensajes de odio. 

"En otras legislaciones de otros países están previstos los discursos de odio. Si bien es lógico y está reconocida constitucionalmente la libertad de expresión, eso no significa que haya una impunidad".  

"Una vez que uno publica algo afectando derechos o intereses de terceros, esa persona puede reclamar por calumnias, injurias o daños en su honor o imagen. Obviamente que hay que usar con responsabilidad las redes sociales y ya es hora de hablar de la ciudadanía digital, de los derechos y obligaciones que tenemos como usuarios" consignó. 

"Internet" por caso, observó el doctor Moyano "genera posibles ataques los 365 días del año, las 24 horas del día y a su vez ataques donde nos sentimos seguros, que es en nuestras casas. Por eso no vemos escapatoria y la ansiedad que genera el no saber de dónde viene el ataque". 

Algunos de estos delitos virtuales han sido llevados a la ficción en los últimos meses.  

Netflix ofrece la serie vasca "Intimidad", que tiene como tema central el daño que puede producir en una persona y su entorno la filtración de un video sexual sin su consentimiento. 

Otra es "El estafador del Tinder", un largometraje que reconstruyó cómo un hombre que se decía llamar Simon Leviev, y ser el heredero de un magnate de los diamantes, engañó a un grupo de mujeres pidiéndoles grandes sumas de dinero que nunca devolvió. 

"Son todas cuestiones que pueden pasarnos. El hostigamiento digital a una mujer o a un hombre hoy no está legislado y es frecuente" dijo el doctor Moyano.  

"No tenemos herramientas para ayudar a las víctimas, y ahora que vienen épocas de elecciones sería bueno que todos los sectores políticos puedan elevar propuestas de tratamiento de estas cuestiones para que la Justicia cuente con medios para trabajar" reclamó.

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