21.06.2019 

Uruguay empató con Japón y no logró su pasaje a cuartos

Fue 2-2 en Porto Alegre. Los asiáticos siempre estuvieron en ventaja pero primero Suárez, de penal, y luego José Giménez lo igualaron.

Uruguay no pudo con Japón. Empató 2-2, pero el resultado no le ocasiona grandes daños a La Celeste. Se trata de un mal resultado en términos de la historia pero valioso considerando la coyuntura de la competición. La sonrisa breve de Oscar Tabarez quedó como perfecto retrato del desenlace.

Uruguay sabía que la victoria lo iba a poner en los cuartos de final. Ese resultado era el que también veía con buenos ojos Argentina, que necesitaba que Japón no ganara y así pudiera complicarle su turbulento recorrido por esta Copa América de Brasil.

Fue un partido cambiante. Las primeras noticias que llegaban desde Porto Alegre, lugar en el que el seleccionado de Lionel Scaloni jugará el domingo contra Catar, no eran buenas. A los 26 minutos, Japón sorprendía a Uruguay con el gol de Koji Miyoshi. Velocidad y precisión al servicio de la sorpresa.

Sin embargo, esa ventaja duró apenas un puñado de minutos. Poco antes, a los 29, el árbitro colombiano Andrés José Rojas Noguera fue alertado por el VAR por un posible penal a favor de Uruguay.

Finalmente, tras ver las imágenes, resolvió cobrar una supuesta infracción de Naomichi Ueda sobre Edinson Cavani, que le costó la amarilla al jugador japonés y la pena máxima en contra a su equipo. Jugada polémica, discutible.

Luis Suárez se paró frente a la pelota y no falló. Así le dio al partido un resultado más acorde a lo que se esperaba en la previa entre uno de los mejores equipos -el más campeón de la historia, La Celeste- y uno que fue goleado en el debut y llegó a Brasil con mayoría de juveniles.

El favoritismo de Uruguay lo contaban los antecedentes: el notable 4-0 del debut ante Ecuador y la regularidad del proyecto que comanda el Maestro Tabarez, que suma 13 años, permiten señalar a los charrúas como uno de los candidatos a quedarse con el campeonato. Sobre todo en un territorio en el que vivieron la mayor de sus hazañas. Quiere el destino: la final se jugará en el escenario de la épica, el Maracaná del Maracanazo, en versión siglo XXI.

Pero no. Había más espacio para la sorpresa bajo el cielo de Porto Alegre. Japón, equipo audaz más allá de limitaciones, fue tras los pasos de otro golpe. Y lo logró. Jugada por la izquierda, centro atrás, aparición del implacable Miyoshi -mediocampista del Yokohama Marinos, el mismo que los goles de Ramón Díaz comenzaron a poner en la escena internacional- y 2-1.

Ese grito fue una demostración: Japón tenía (y tiene) capacidad de daño. Sobre todo en el contexto de un partido a puro vértigo, como el que protagonizaron.

Pero del otro lado, se sabe, está este Uruguay que juega como si todos los partidos fueran una final. Y va. Jugando bien, regular o mal. Busca siempre. Busca todo. En el Copa América, en las Eliminatorias, en el Mundial. Se llama mística. Y así, a su modo y manera, con un un corner y un perfecto cabezazo de José Giménez estableció el 2-2.

Fue por más el equipo del Maestro. Estuvo cerca. Luis Suárez pegó un cabezazo en el travesaño. Insistió. Hasta el último de los suspiros. Pero no le alcanzó. En cualquier caso, el empate es una puerta abierta a los cuartos de final. Quizá no sea poco. (Clarín)