01.07.2019 

Las mascotas también envejecen: prevención para mejorar la calidad de vida

Los animales domésticos también sufren las consecuencias del paso del tiempo presentando un progresivo desgaste, no sólo de sus funciones orgánicas y metabólicas, sino también cognitivas y de comportamiento. Fernando Romero, profundizó sobre la gerontología y cuándo se consideran "gerontes" a las mascotas.

¿Quién no miró a su mascota y le pidió que sea eterno, en esas charlas íntimas con miradas? Bueno, hay que saber que la calidad de vida en la vejez de nuestras mascotas puede mejorar sustancialmente con consultas a tiempo al veterinario. "Lo que notamos como apatía, cansancio, canas, ya habla de un animal geronte" describió Fernando Romero, desde la veterinaria que lleva su apellido en el centro de la ciudad.

Edades y tamaños

"Hay que apuntar un poco a establecer edades. Los animales de talla grande, como los Gran Danés, Boxer, Rottweiler, por ejemplo envejecen antes, generalmente ellos pasados ya los 6, 7 años -que para nosotros parecen ser juveniles- pero no, ya empiezan a tener signos internos. Mientras que en los animales más pequeños, como el Yorkshire Terrier, el Caniche, el Salchicha los síntomas de vejez podrían empezar a percibirse cerca de los 10 años" contó el especialista.

Frente a estas edades, y las consideraciones, lo mejor es adelantarse, consultar al veterinario y a través de unos simples análisis de sangre y orina -como en los humanos- obtener la mayor cantidad de información de nuestra mascota para ocuparnos de una vejez armoniosa y de buena calidad.


Sugerencias para tratar con mascotas viejas o gerontes

Tener en cuenta que los animales gerontes sufren una disminución de todos sus órganos de los sentidos, o sea que pierden progresivamente sus capacidades visuales y auditivas principalmente, lo que los lleva a vivir en un estado de ansiedad mayor debido al stress que les representa la inseguridad ante las situaciones cotidianas. Por ejemplo: los perros que presentan cataratas seniles y en mitad de la noche no se animan a llegar hasta el patio, balcón, etc. y entonces orinan en el lugar donde se encuentran. Cuando los propietarios encuentran la orina retan o castigan al animal y esto le genera mayor stress, ansiedad y comienza a exhibir otras conductas equívocas, generándose un deterioro cada vez mayor en la relación propietario-mascota.