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19.01 | Policiales 

"Que la justicia acompañe a la víctima, no al otro que tiene plata"

Los restos de Fernando Báez Sosa de 18 años, muerto a golpes por un grupo de rugbiers es velado en Caballito. Los padres del joven hablaron con la prensa.

Fernando Báez Sosa, el joven de 18 años que fue asesinado a golpes por un grupo de rugbiers en Villa Gesell a la salida de un boliche, está siendo velado por familiares y amigos en una casa velatoria de Caballito. El cuerpo fue trasladado ayer y los compañeros que estaban con la víctima en la localidad balnearia también retornaron hacia la ciudad de Buenos Aires. Mañana a las 10.30 será el entierro en Chacarita.

Cerca de las 11 llegaron los padres de Fernando, quienes hablaron con la prensa y expresaron toda su angustia y su dolor: "Es lamentable lo que hicieron mi hijo. Es una injusticia. Era un chico bueno, sano, no bebía, buen estudiante. Este año terminó el CBC, estaba feliz. Le arruinaron su vida esos asesinos. Quiero que paguen, pido justicia por mi hijo", comenzó la madre, que no pudo aguantar las lagrimas.

Por eso fue el padre quien continuó con el pedido de justicia y apuntó contra los rugbiers: "Estamos pasándola muy mal, era el único hijo que teníamos. Tenemos el sueño truncado que jamás se podrá realizar. Esperemos que el fiscal continúe haciendo un buen trabajo. Que la justicia acompañe a la víctima, no al otro que tiene plata".

"El fiscal nos dijo pocas cosas. No le dieron una oportunidad a mi hijo de defenderse, eso me duele mucho. Siendo gente de familia adinerada y no tener un poquito de compasión por su prójimo es lamentable y doloroso", completó.

En el final, la madre volvió a hablar y reiteró su pedido para que se investigue minuciosamente: "Lo golpearon hasta no dar más con él. Asesinos, que paguen, que paguen por favor. Que la justicia actúe. Que esto no quede impune. Justicia para mi hijo".

Fernando Báez Sosa murió este sábado a la madrugada tras recibir una brutal golpiza por parte de un grupo de rugbiers a la salida de un boliche de Villa Gesell.

El joven de 18 años era hijo único y había viajado a la ciudad balnearia para pasar un fin de semana con sus amigos en la playa. Los conocía desde 1er año del Colegio Marianista, de Caballito, a donde había ingresado becado.

Tras haber terminado el CBC en la Universidad de Buenos Aires (UBA) se preparaba para empezar la carrera de Derecho. Sin embargo, sus familiares aseguran que amaba el deporte e incluso consideró estudiar para ser profesor de Educación Física. Le gustaba mucho el fútbol y era fanático de Boca. (Infobae)