140219

19.01 | Columnistas ESCENARIO POLITICO

La muerte de Nisman, los cambios de opinión, el tribalismo y la ofensiva de los mercantiles

Todavía no se sabe si se suicidó o lo mataron. La teoría descarta lo primero. La dirigencia modifica escandalosamente su posición. El CECO gana terreno, logra la jefatura del IOMA y podría tener también la presidencia del bloque. Las empresas de colectivos contra la pared. "Chacho" Alvarez recuerda la amansadora yrigoyenista. 

[email protected]

Han pasado cinco años de la muerte del fiscal Alberto Nisman y, documental mediante, todavía no se arrojó ninguna luz a este posible magnicidio que tiñe toda la historia nacional.

En el mundo de la posverdad, el caso se asimila al de la muerte de Santiago Maldonado, como dijo el politólogo Andrés Malamud: "una parte de la Argentina cree que al artesano lo mataron y fueron 'los otros'", mientras que con el fiscal pasa lo mismo, esto es, que la otra parte afirma que lo asesinaron y que también fueron "los otros". La grieta instala este tipo de verdades y cada uno cree en la "verdad" que quiere creerse. En gran medida todo es así y como conclusión podría decirse que "los hechos y han dejado lugar a las opiniones".

Imaginemos un mundo en el que desaparezcan los hechos. ¿Qué puede hacer la ciencia frente a este cúmulo de subjeciones?.

La verdad objetiva desapareció a la par de la Justicia. Es que esto pasa porque ya no se cree en la autoridad que da cuenta de esa verdad sujeta a los hechos. O no se cree en la Justicia o ésta también migró al mundo de las opiniones.

Los hechos lo demuestran. Las investigaciones judiciales sobre los casos de corrupción ya no son sólidas y la misma Justicia está comenzando virar para amoldarse a los nuevos tiempos. El rol de los jueces muta llamativamente demasiado, como la opinión de los políticos. La república, (Estado de Derecho, división de poderes) se va difuminando y solo cuenta el interés circunstancial. El mismo Alberto Fernández mutó drásticamente de opinión sobre la muerte del fiscal. Sus acusaciones contra quien era la Presidenta fueron como un latigazo que ni siquiera se volvieron un suave chirlo.

Tan brusco fue el cambio de opinión de Alberto que hasta el mismo Sergio Massa sintió vergüenza ajena y salió rápidamente a marcar diferencias con el Presidente.

Es cierto que a Alberto Fernández no le queda otra alternativa que maniobrar. Conduce un espacio por demás heterogéneo y sabe que convive con varios detractores. Por lo tanto, su rol es hacer malabares y maniobrar hasta enfilar el país hacia un destino que hoy por hoy todavía no está claro.

La nota completa en la edición impresa de diario EL POPULAR