09.03 | Política Entrevista con el secretario general de la AJB, Pablo Abramovich

Tras la destitución de García: "Hay una señal muy fuerte de que se puede denunciar"

La importancia del fallo que destituyó al titular del Juzgado de Familia de Olavarría: una mensaje para la Justicia y para las trabajadoras. "Es el primer juez de la Provincia destituido por acoso sexual" subrayó el dirigente sindical y valoró la movilización de la sociedad de Olavarría. "Estamos contribuyendo con una partecita muy humilde a generar un proceso de transformación que nos haga tener sindicatos, Justicia y una sociedad un poco más igualitarias" consideró Abramovich. 

Josefina Bargas - @JosefinaB - [email protected]

Habían pasado pocas horas desde que el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados había dado a conocer la destitución de Claudio García del Juzgado de Familia Nº 1 de Olavarría y aún con la sentencia en proceso de lectura, desde la Asociación de Judiciales Bonaerenses (AJB) se celebró el desenlace del jury. EL POPULAR habló con Pablo Abramovich, el secretario general del sindicato que apoyó a la trabajadora de la dependencia cuando denunció al juez por acoso sexual y violencia laboral en 2017. La AJB actuó como acusadora en el juicio político.

"Se dio copia por Secretaría de la sentencia a las partes. Tienes 250 fojas y estamos abocados a la lectura para ver bien el detalle" explicó el dirigente quien valoró que la resolución se dictó por unanimidad de todos los conjueces. Tuvo en cuenta que además durante el proceso quedó cuestionado el cumplimiento de los deberes del rol de juez por parte de García. "Es una gran señal política y un precedente fundamental para empezar a tener una Justicia diferente" definió.

Hizo hincapié en la importancia que las denuncias por parte de las trabajadoras tendrán a partir de este caso y mostró el cambio que implica incorporar la perspectiva de género a las relaciones laborales: "estas conductas no tienen nada de natural sino que son violentas". También incorporó a su análisis una valoración sobre la movilización social que acompañó también a la denuncia para visibilizar la situación en Olavarría y en todo el país.

-¿Era esperada la decisión de la destitución o fue sorpresiva?

-Nosotros estábamos convencidos de que no había margen político para que haya un veredicto diferente a la destitución. Sí pensamos que podía haber algún matiz en función de la pertenencia político partidarias o de alguna índole. El Jurado de Enjuiciamiento son el Presidente de la Corte que lo preside, cinco legisladores y cinco abogados de la matrícula elegidos en los respectivos Colegios de Abogados que se sortean, con lo cual todos de alguna manera tienen alguna pertenencia político-partidaria. Los legisladores, por supuesto. Son diputados y senadores provinciales. Y los abogados también, las listas de los Colegios de Abogados están integradas en general por referencias político partidarias claras.

-¿Y qué fue lo que pesó?

-Pese a eso nosotros creemos que la contundencia de los testimonios a lo largo de jury no dio lugar a que haya matices. Por supuesto que no hay un voto único, aún estamos leyendo pero hay diferentes votos que todos consideran que las conductas que se pudieron acreditar correspondían a la destitución. Además, hubo dos hechos investigados. Los de acoso sexual y violencia laboral sobre una trabajadora y otros, que se acumularon en el mismo jury, son denuncias por irregularidades en el manejo del juzgado por parte de un juez. En cuanto se denunció y acreditó que no dictaba sentencia por sí mismo, sino que las delegaba en los funcionarios; que no estaba presente en gran parte de las audiencias en las que tiene que hacerlo por ley; que no tomaba contacto directo con víctimas de violencia, ni con niños, niñas y adolescentes en el proceso del juzgado, que también las leyes respectivas obligan al juez a estar. Es decir que el juez delegaba gran parte de sus responsabilidades propias e inherentes en el resto del personal, lo cual produjo una desestructuración muy fuerte del grupo de trabajo del juzgado y, como consecuencia, un atraso enorme que era conocido y público en la ciudad por parte de los abogados y los ciudadanos litigaban en ese juzgado.

-¿Hay un mensaje para la Justicia en esta decisión del jury?

-Sí, claramente es primero un hecho histórico: es el primer juez de la Provincia destituido por acoso sexual. Es probable que también sea el primer juez a nivel nacional. No es una casualidad porque las situaciones de violencia de género al interior del Poder Judicial no son nuevas sino que hay una gran impunidad respecto de lo que pasa al interior de los juzgados y con el poder de los jueces en esta doble asimetría de poder que existe, ya que además de su rol de magistrados está el hecho de ser varones respecto de las trabajadoras. Con lo cual creemos que es una gran señal política y un precedente fundamental para empezar a tener una Justicia diferente, para dejar en claro que no hay nadie que tenga impunidad, que en determinadas condiciones estas denuncias pueden prosperar y que hay que denunciar. Para eso tenemos que tener las condiciones.

-¿Cuáles son esas condiciones?

-Primero hubo todo un grupo de trabajo, de los compañeros de la víctima y las compañeras que la acompañaron en forma permanente. Y cuando recurrieron a una organización sindical se puso al hombro la tarea de hacer esta denuncia visible, de mover todos los mecanismos y los impedimentos burocráticos y administrativos para que esto no avance. Nosotros recordamos que en 2017, cuando se hizo la denuncia, la primera decisión del jury (cuando estaba presidido por la doctora Hilda Kogan, en ese momento Presidenta de la Suprema Corte) fue rechazar el apartamiento preventivo del juez García diciendo que no había pruebas suficientes. Y cuando García volvió a trabajar trasladaron a la denunciante en contra de su voluntad, que para nosotros en términos de perspectiva de género es lo peor que se puede hacer. No trasladar al violento y trasladar y perjudicar a la persona denunciante. Después de eso hicimos escraches en la puerta del juzgado. Hubo una gran movilización del movimiento feminista en todo el país que se hizo eco de este reclamo, lo multiplicaron y replicaron. Con lo cual se empezaron a correr todas las trabas y resistencias burocráticas e institucionales que existen para que estas denuncias no avancen. Gracias a un fuerte trabajo de visibilización. Por eso nos parece que hay una señal muy fuerte de que se puede denunciar y que las trabajadoras que todos los días padecen estas conductas tienen un mecanismo para encontrar reparación y castigo para los responsables.

-¿Hay también un mensaje para los sindicatos?

-La sociedad toda, y los sindicatos no escapamos a eso, estamos en un proceso de transformación muy fuerte donde nos estamos repensando y de alguna manera reconstruyendo con una participación protagónica de las mujeres. Claramente el proceso lo condujeron al interior de nuestro sindicato las compañeras de la Secretaría de Género, las trabajadoras del Juzgado de Familia de Olavarría, la conducción local del gremio en Azul. Fundamentalmente impulsado por mujeres que hasta nos hicieron ver que muchas de estas conductas que pasaban en los juzgados muchas veces se naturalizan, los hombres tendemos a naturalizarlas. Quedó demostrado que estas conductas no tienen nada de natural sino que son violentas y que producen un daño enorme en las compañeras. La compañera que fue víctima estuvo atravesando momentos muy difíciles de salud física y psicológica. La verdad que estamos convencidos de que estamos en un momento de transformación que también involucra a las organizaciones sindicales. En el marco de este proceso, nuestro gremio también elaboró y aprobó en diciembre del año pasado un protocolo para erradicar las conductas violentas al interior de nuestro sindicato que también las tenemos. Ustedes conocen el caso de (Omar) Rojas en Azul que fue expulsado de nuestro gremio hace dos años y el año pasado también expulsamos a otro dirigente con situaciones similares. Por lo menos creemos que estamos contribuyendo con una partecita muy humilde a generar un proceso de transformación que nos haga tener sindicatos, Justicia y una sociedad un poco más igualitarias.

-¿Hay algo que quieras agregar?

-Me parece que revalorizar también la movilización de la sociedad de Olavarría. Tanto algunos sectores de abogados, colectivos feministas, por supuesto el gremio que tuvo un rol importante que tuvo una gran visibilidad en la ciudad de Olavarría y los medios de comunicación de la ciudad que tuvieron también un rol fundamental para darle presencia y lo instalaron muy fuerte en la sociedad. Cada vez que fui a Olavarría en estos años tuvimos una respuesta muy importante de la sociedad y de los medios. Nos parece que estos avances se producen cuando se conjugan todos estos elementos.