03.05.2020 Le dispararon a un perro con un aire comprimido

"La peor noticia, que lo vayamos a buscar porque murió"

Ocurrió en el barrio Provincias Argentinas. Dolores e Einar todavía no lo pueden creer y no se lo explican. La impunidad de las leyes permite que alguien por diversión o perversión termine con la vida de un animal sin ningún tipo de pena.

"Encontramos a nuestro perro Yaco tirado en la vereda, con una perforación en el costado izquierdo", es parte del relato que hizo Dolores Cantoni en las redes sociales para contar -y alertar a la comunidad- sobre cómo murió su compañero este viernes en un barrio de Olavarría.

Yaco tenía poco más de un año y había sido adoptado por ellos, tras ser rescatado del abandono junto a sus hermanos a la vera de la ruta. Llegó a sus vidas a principios del 2019. "Lo fuimos a buscar a una casa, lo vi atrás de una ventana y lo vi a Yaco que tenía una oreja media parada y la otra caída, tenía la carita muy chiquita y me llamó la atención sus orejas. Entonces entré la patio y fue el primero que vino corriendo, me saltó y me rasguñó toda porque es re bruto" dijo sobre cómo se conocieron y en presente porque es muy difícil siempre aceptar la muerte de una mascota, pero aún más cuando es de una manera tan trágica.

  • Yaco recibió el impacto de un balín de un aire comprimido. Esa fue la perforación y la herida con la que ella lo encontró en la vereda de su casa, con la boca llena de baba, en estado de shock, yéndole la vida el jueves alrededor del mediodía, en José Luis Torres y Santa Cruz.

Entre la desesperación y esa sensación de calor, frío y sudoración que producen esas situaciones -quienes las transitamos, las reconocemos perfectamente- fueron con su novio en busca de ayuda veterinaria.

Yaco tenía una bala de aire comprimido. "La bala le perforó el riñón, le provocó una hemorragia interna gravísima. Lo operaron, quedó estable pero NO fuera de peligro".

Esa noche prendieron velas para darle energías al animal, una amiga les hizo Reiki, pensaron en él y en las ganas de que vuelva a casa con su manada. Yaco fue el primer perro que ellos adoptaron, y después se sumaron Coca y Nina -dos hermanas que buscaban tránsito y encontraron un hogar- y Antonia, una gata a la que Yaco la volvía loca, la corría, la buscaba.

"Hoy nos llaman y nos dan la peor noticia, que lo vayamos a buscar porque murió". Eso pasó el viernes.

En el relato de Dolores la voz al describirlo se quiebra, se sonríe cuando cuenta que se fueron los tres -ella, su novio y él- en carpa de vacaciones y sus sensaciones al descubrir el mar. Fue un perro feliz que murió a manos de alguien que le disparó.

Impotencia. Esa sensación de que se te desgarra el alma. Que no entendés cómo había tanto amor y se fue. Que era feliz, que no era rotoso, que era súper dulce y siempre sonriente. Que era muy travieso, y que no le hacía mal a nadie. Y se fue. Lo mataron.

"Estamos viendo las cámaras de los vecinos a ver si vemos algo, estamos pensando en hacer la denuncia. No podemos entender" repite como para tratar de volver a armarse ante semejante tragedia sin pena.

A pesar de la "Ley Sarmiento" que condena el maltrato animal, es muy difícil que la Justicia lleve adelante este tipo de investigaciones y condene a los culpables. Sin embargo, siempre hay que denunciar, por ellos, por los que no tienen voz y muchas veces son el blanco de seres dañinos.

Hoy Yaco descansa en el patio de esa casa que lo recibió con amor, rodeado de la familia que supo conseguir y construir, de esa manada que lo va a extrañar. Ahora su recuerdo tiene forma de jazmín.

Un perrazo, suspira sobre el final. "Cuando lo trajimos el dolor era tan grande. Y el pozo era gigante porque él era alto, flaco, pata larga... cruza con galgo. Estuvo mucho en Crotto visitando a sus abuelos y era el más molesto de todos, juguetón como fue siempre" lo describe. Ahora sí, en pasado.

Abrazamos desde este espacio a Dolores y Einar, y los acompañamos en ese dolor inaguantable que es despedir a un compañero así. También velamos por una Justicia real para la defensa de los derechos de los animales. No puede ser "gratis" dispararle a un animal.