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21.05 

Un spa en casa

Quedarse en casa tiene sus beneficios, ya que nuestra piel no está tan expuesta a las condiciones climáticas. Sin embargo, esto no quiere decir que no deba prestarse atención a su cuidado.


Para mantener el rostro limpio y sano, lo principal es realizar una limpieza, mínimo una vez al día. Organizá tus horarios para guardar al menos unos 30 minutos diarios luego de cada ducha para tener un momento de cuidado personal.

¿Cómo realizar un spa en casa? Una vez la piel esté limpia se aplica un producto exfoliante que puede ser preparado en casa. Un exfoliante de miel, azúcar y limón es ideal para retirar células muertas y equilibrar la piel. También puede hacerse una mezcla de hojuelas de avena con un poquito de leche. O para quienes no tienen tiempo de preparaciones, en el mercado hay un gran rango de productos exfoliantes, de todos los precios, de todas las marcas, y para todos los tipos de pieles, que funcionan de maravilla.

La idea es utilizar el exfoliante en toda la cara como si fuera una crema y hacer masajes circulares en todas las áreas. Lo importante no es la fuerza (porque se puede lastimar la piel) sino el tiempo, entre 30 y 40 segundos de masaje facial, para luego retirar suavemente con una toallita húmeda y tibia.

Otro paso es la mascarilla. La exfoliación ha abierto los poros, ha retirado las impurezas y la piel ha quedado dispuesta para recibir los beneficios de un tratamiento en forma de mascarilla que relaje e hidrate la piel. Esta también puede ser casera y como la idea es relajar, la miel es el ingrediente ideal; una mezcla de miel y huevo se transforma en un elixir de descanso para el rostro. Pero si no hay tiempo para preparaciones también se pueden conseguir excelentes mascarillas en las tiendas de belleza.

La mascarilla debe dejarse en la piel por un período mínimo de 5 minutos y máximo de 15 minutos, para luego retirarse suavemente con una toallita húmeda y tibia.

No siempre se hace, pero se puede limpiar nuevamente la piel después de la mascarilla con el mismo jabón líquido que se utilizó inicialmente, para luego tonificar con agua de rosas, agua de hamamelis o con algún producto que no tenga alcohol. Finalmente hidratar con la crema o loción que se use diariamente.