24.06 Alcances del Prohuerta en Olavarría, el programa del INTA y Desarrollo Social de la Nación

Soberanía alimentaria y autoabastecimiento, ejes de acción desde hace tres décadas

A través de huertas familiares, escolares o en instituciones se fomenta la autoproducción de alimentos. Con tecnología, asistencia, economía social, agroecología y perfil emprendedor.

Casi mil familias recibieron su kit de semillas en medio de la pandemia. El proyecto, que remite a la hiperinflación de los 90 y es validado por la actual gestión, en Olavarría avanza con cosecha propia.

"En los pueblos rurales, localidades serranas y en la ciudad se consumen muchas verduras y hortalizas. Los productores locales, salvo en épocas puntuales, no dan abasto por la demanda de mercadería", analiza el ingeniero Maximiliano Mazzei, referente del programa Prohuerta en el INTA Olavarría. Con esa imagen, el profesional busca poner en valor este programa de políticas públicas que tiene 30 años y cosecha prácticas productivas agroecológicas para el autoabastecimiento, la educación alimentaria y la comercialización en ferias y mercados alternativos con una mirada inclusiva de las familias productoras.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) es el órgano ejecutor mientras que el Ministerio de Desarrollo Social financia esta iniciativa en el marco del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria.
"Se creó en 1990 por la crisis hiperinflacionaria y la falta de alimentos", explica Mazzei en relación con el impulso de huertas mediante la entrega de insumos agropecuarios, herramientas, capacitaciones y asesoramiento en apoyo a la producción de frutas y verduras. Asimismo se promueve la comercialización de la producción.
El abanico de acciones de la Agencia de Extensión Rural del INTA Olavarría, a cargo de Lía Oyesqui, incluye asistencia técnica, desarrollo de cadenas productivas, información nutricional, infraestructura productiva e insumos. Con objetivos claros que apuntan a diversificar la alimentación en familias, escuelas, instituciones y organizaciones sociales, además de promover la participación comunitaria en la producción de alimentos, incentivar la formación y difundir tecnologías para producir cultivos y multiplicar alternativas de comercialización capaz de integrarse a un mercado de economía social, además de mejorar los ingresos familiares.
Inicialmente, Mirna Fuotti y Noemí Culasiatti fueron las encargadas de abrir el surco en Olavarría con el Prohuerta y desde hace 6 años el ingeniero Mazzei tomó la posta.
Demanda significativa
El Prohuerta trabaja en la capacitación y asistencia técnica de familias, entidades y organizaciones de la comunidad, brindando insumos tales como semillas, frutales, animales de granja y herramientas. "Llega a la población urbana y rural, a las familias, a escuelas, instituciones, unidades penales, centros de día y productores locales", comenta el ingeniero Mazzei.
¿Qué impacto tiene en Olavarría y a cuántos beneficiarios llega? "El alcance es muy grande. Hay mucha demanda. La pata fundamental es la entrega de semillas en temporada de primavera-verano y de otoño-invierno. También ofrecemos frutales y una vez al año entregamos gallinas ponedoras. Tenemos desde pequeñas familias con un gallinero hasta productores con planteles de más de 100 gallinas que venden huevos de campo con valor agregado", ejemplifica el profesional.
Con respecto a la entrega de semillas, se contabilizan alrededor de mil familias en primavera-verano y unas 700 en la temporada siguiente. "Fomentamos la autoproducción de semillas para que no tengan que depender siempre del INTA. Hay familias que lo logran y otras que piden asistencia técnica o semillas puntuales no todo el kit", añade el referente del organismo.
Perfil de productores
En tiempos de COVID-19 el desarrollo del proyecto "fue complicado porque nos encontró con la entrega de semillas de otoño-invierno por lo que trabajamos a través de las redes sociales, en Facebook e Instagram. La Escuela Agraria nos prestó sus instalaciones para entregar kits y hubo reparto en los barrios más vulnerables a través del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Gran cantidad de gente pidió semillas y entregamos entre 800 y 900 kits aunque a algunas localidades no llegó en gran cantidad,lamentablemente", admite Mazzei.
Lo que buscan, antes y ahora, es brindar "apoyo a los pequeños productores para que puedan  vender productos basados en la agroecología ya que uno de los fundamentos es el no uso de agroquímicos".
La proyección es diversa: "Hay productores que comercializan y hay instituciones como la Unidad 27 de Sierra Chica que tiene una amplia huerta. Se los ayuda a través de entrega de semillas y con colaboración técnica de ponedoras. También apuntamos a los pequeños productores que son fuente de trabajo y pueden comercializar en sus casas, abaratando costos y con verduras de muy buena calidad".
Lo que se revalida
La dimensión ambiental también es clave. "Se intenta apoyar el uso de energías renovables sobre todo en lugares donde no llega la electricidad o el gas, tenemos un modelo de termo tanque solar, pero hay otras técnicas de implementación de renovables. Apuntamos al desarrollo técnico y en lo que es productivo, la investigación, para generar la tecnología apropiada", dice el ingeniero Mazzei.
De hecho, la producción agroecológica sin uso de agroquímicos "ayuda a conservar el suelo, a que no vayamos perdiendo nutrientes y en cuanto a las granjas, buscamos generar el compostaje a través de abono de animales", asegura.
En cuanto al perfil del Prohuerta en Olavarría, el profesional analiza que "en los pueblos rurales, localidades serranas pero también en la ciudad se consume mucha verdura. A los productores hortícolas, salvo épocas puntuales, se les complica (atender la demanda) por la gran cantidad que tienen y después es necesario traer mucha mercadería de afuera ya que no alcanza la verdura. El consumo de frutas y verduras es importante y lo que mas se demanda son las semillas y gallinas ponedoras; es verduras y huevos".
La soberanía alimentaria es determinante en esta cadena productiva. "Siempre se trabajó y uno de los ejes era incorporar verduras y productos derivados de la granja para una mejor dieta alimentaria", plantea Maximiliano Mazzei, tras destacar que el programa ha sido reposicionado durante la actual gestión.
La iniciativa "está muy relacionada con el nuevo gobierno de Alberto Fernández ya que cuando se impulsó  ´Argentina contra el hambre´, el Prohuerta era uno de los ejes fundamentales. Con la pandemia hay otra realidad y  quizá no se ha podido desarrollar tanto pero seguimos trabajando fuerte. La alimentación y la soberanía son centrales", expone sobre el final el referente del INTA.