24.06.2020 Funciona desde noviembre de 2018 en barrio Luján

El espacio cultural La Yumba, un vehículo para que los vecinos puedan disfrutar del tango

Un lugar donde coinciden el valor de lo popular con la militancia. Una idea que se gestó a pulmón y en poco tiempo rindió sus frutos. Con la meta de conformar una cooperativa, se sostiene este espacio autogestivo.

 La decisión de conformar el espacio cultural La Yumba no fue producto de la casualidad ni tampoco el lugar donde se encuentra emplazado, en pleno barrio Luján, sino que esa estructura se fue entretejiendo con el compromiso de formar parte del movimiento popular, de tener una llegada en esa zona de la ciudad y que la gente trabajadora pueda acercarse con su familia para disponer de un momento donde confluyen el esparcimiento y la cultura popular.

Los impulsores de la iniciativa señalan que una vez identificado el local ubicado en la esquina de Laprida y Alvaro Barros "decidimos encararlo con la impronta que fuera un lugar donde funcionen talleres accesibles porque la idea es que la gente pueda tener acceso a contenidos culturales". Para plasmarlo "buscamos gente que conocíamos para implementar los talleres y teniendo en cuenta la característica del barrio, que es tanguero".

La Yumba se erige en barrio Luján, cerca del club El Fortín y en inmediaciones del malogrado Pasaje Carlos Gardel. Sus mentores se formaron en la organización política Seamos libres, con alcance en el nivel nacional, que se caracteriza por la apertura de espacios culturales y generar políticas culturales a través de esos espacios. Pero en las últimas elecciones se fusionó con el Movimiento Evita, que ahora lo gestiona.

El proceso no fue sencillo porque una vez encontrado el lugar hubo que reformarlo. En síntesis "estaba destrozado y tuvimos que volver a ponerlo de pie. Es una esquina que tiene planta baja y planta alta, donde hicimos un edificio prácticamente nuevo", definieron. Para concretar el sueño de gestionar un espacio cultural "hicimos trabajos de albañil, de electricidad, de pintura, para que no se llueva, cambiamos puertas; todo sin saber esos oficios. En la planta alta tuvimos que mejorar mucho el piso, alisarlo, para que se pudieran desarrollarlas clases de tango y milonga".

En definitiva, hacer habitable esa vivienda llevó unos 5 meses, "entramos en junio de 2018 y recién pudimos abrirlo en noviembre". Y destacan que "la dueña del lugar y la inmobiliaria siempre tuvieron muy buena predisposición y nos reconocieron todo lo que hicimos. Incluso la dueña quedó muy conforme con cómo quedó el edificio pero todavía nos faltan muchas cosas", lamentan.

A fines de 2018 empezaron con "unos 15 talleres, algunos gratuitos porque algunos de los compañeros que dictan los talleres tienen acceso al Salario Social Complementario, que baja del Ministerio de Trabajo de la Nación. A la gente que va a esos talleres se les pide una cuota de 100 o 150 pesos. Otros sí son pagos y se divide porque una parte queda para el sostenimiento del espacio". La respuesta no se hizo esperar, ya que "circulan por semana alrededor de 150 personas".

Desde el primer momento la inexperiencia se convirtió en una aliada "porque nunca habíamos llevado adelante un espacio cultural. Tomamos lo hecho en los espacios de Seamos libres y copiamos el modelo. Fuimos haciendo y corrigiendo mientras hacíamos".

Una de las principales metas es lograr conformar "una cooperativa, que el espacio cultural hoy ya funciona como una cooperativa pero falta todo lo legal, y que se sostenga por sí sola porque los talleristas hacen un aporte y está la cooperadora pero nunca podemos llegar a invertir".

Con evidente satisfacción por lo alcanzado en tan poco tiempo, reconocen que "La Yumba nos llevó mucho tiempo de nuestras vidas pero ninguno vive de eso sino que es por el compromiso de tener un espacio cultural y sostenerlo". Para un futuro no tan lejano "queremos tener relación con otros espacios; tener relación con el Municipio en tanto el Estado es fundamental en el sostenimiento de los espacios culturales, queremos llevar propuestas".

En un principio "organizamos milongas, que fueron el atractivo. Primero se hicieron a la gorra, después le fuimos agregando cantina, después empezamos a cobrar la entrada y también empezamos a hacer eventos relacionados con los talleres, como el de guitarra, que fue muy convocante y con mucha participación de las familias". En 2019, "cuando cumplimos un año se organizó la Semana Pugliese, donde todos los días entre el 1 y el 7 de diciembre hubo algún evento y cada día tuvo el nombre de un tango de Pugliese: fue una semana muy intensa y emotiva para todos".

El staff

El equipo de profesores de La Yumba está integrado por Alejo Hoffmann y Alma Martinengo, quienes brindan clases de guitarra; Bárbara Di Somma, portugués; Diana Staldeker, macramé; Florencia Mattaini y Tatiana Veneziano, tango; Marcela Gianelli, Roberto Martínez y María Sol Martínez, folclore y bombo legüero; Marianela Sueldo, estimulación neurocognitiva; María de los Angeles Luján, expresión corporal; Carla Díaz, Sergio Rivarola Vales y Verónica Nesprías, atención al público.

Al calor del barrio

Desde el inicio, el apoyo de los vecinos fue decisivo para adoptar a La Yumba como parte del entramado barrial. "El día de la inauguración, el 18 de noviembre de 2018, cortamos la calle con permiso municipal. Pusimos un escenario, con todas las mesas afuera porque nos gusta mucho eso del festival en la calle. Ese día en el medio del festejo apareció un móvil policial pero corroboraron que estaba todo bien, que teníamos el permiso, y se fueron", recuerdan.

En ese lugar "años atrás funcionó un bar y la gente se quejaba. Entonces, cuando vieron movimiento en ese lugar otra vez a la gente le generó miedo. Pero después la gente, incluso la que se quejó, se terminó sumando. Somos de salir a repartir volantes casa por casa para explicarle a la gente qué hacemos", aseguran.

Pero esos reparos iniciales fueron superados con el contacto diario. "La respuesta fue muy buena. Muchos vecinos del barrio y de la zona toman talleres, se acercan. También siempre están atentos por si ven algún movimiento raro y nos avisan".

El origen

Si bien los integrantes del proyecto ya habían tenido una experiencia previa en barrio Villa Aurora con el Espacio Cultural Barrial Eduardo Galeano en 2013, fue decisiva para sellar la impronta tanguera de La Yumba una relación de parentesco. "Uno de nuestros compañeros es Sebastián Borelli, nieto del Cholo Borelli, que es como decir el bandoneón número 1 de Olavarría, quien le transmitió su pasión por el tango, quien le legó su bandoneón, y tiene un montón de fotos y partituras relacionadas con su trayectoria".

Con ese espaldarazo, el nombre "La Yumba es de un tango de Osvaldo Pugliese y queríamos que nuestro espacio se relacione con alguna característica del barrio pero además que tenga un significado simbólico para la cultura. Y Pugliese fue un militante muy comprometido con la cultura, en su época formó el Sindicato de Músicos y hay un frase suya que dice que la soberanía nacional también se defiende con la cultura", enfatizaron.

Además, "La Yumba es un tango muy conocido" pero "también coincide con los nombres de los espacios culturales de Seamos libres en el resto del país, como La Bemba, La Doña, La Quince".