01.07.2020 

El Centro "Mariana Britos", fortaleciendo el vínculo del niño y sus familias

El CATDI atiende niños con riesgo orgánico y niños con riesgo ambiental, que por diferentes motivos no pueden ir cumpliendo con esas pautas del desarrollo y que se da cuando su medio familiar no lo favorece.

El pasado 15 de junio, el Centro de Atención Temprana del Desarrollo Infantil (CATDI) Mariana Britos celebró sus 10 años de trayectoria institucional, luego que se independizó de la Escuela Especial N° 501.

El nombre de "Mariana Britos" fue elegido por votación al ser una de las primeras alumnas e hija de una de las 3 familias que trabajaron incansablemente para lograr que Laprida tenga su Servicio de Estimulación, como se le llamaba allá por el año 1990.

El recuerdo de Mariana aún está latente, era hija de Mario Britos y Norma Zabala, fue la mayor de 6 hermanos. Nació en Laprida en el hospital local el 20 de diciembre de 1982. A los días de nacida presentó un cuadro de ictericia que derivó en kerniterus, dejándola con una parálisis cerebral. Por el desgaste propio de su patología falleció el 7 de julio de 1995.
Desde sus comienzos esta institución contó con el asesoramiento de la Dirección de la Escuela Especial, el municipio aportó el edificio y además el apoyo permanente del personal médico. En junio de 2010 se separó de la Escuela Especial dejando de ser un servicio agregado, para convertirse en una nueva institución. Hace 21 años las familias de Gastón Beherán, Mariana Britos y Alexis Labelle luego de golpear puertas y ser escuchados lograron para sus hijos la creación de este servicio.

El Centro de Atención Temprana comenzó a funcionar a un 27 de septiembre de 1990 (cumpliría 30 años) y a medida que fue transcurriendo el tiempo su matrícula tuvo un sensible incremento. A partir de esta tendencia que tuvo como líneas la seriedad, el compromiso y la calidad profesional de su personal en todas las etapas, se comenzó a percibir la necesidad de crear un servicio aparte independizado de la escuela, relataba por esos días su flamante Directora designada Gabriela Ramos.

El Catdi atiende niños con riesgo orgánico y niños con riesgo ambiental, que por diferentes motivos no pueden ir cumpliendo con esas pautas del desarrollo y que se da cuando su medio familiar no lo favorece. En este sentido no tienen que ver los recursos económicos y carencias de afecto.

La entidad comenzó a funcionar con la siguiente grilla de personal: Gabriela Ramos (directora), Nancy Bustamante, Verónica Balcedo y María Cepeda (Maestras Estimuladoras), Mariana Fernández (Asistente Social) y Graciela Rodríguez O´ Connor (Asistencia Educacional), Mabel Calvani (Auxiliar). Por ese entonces quedaron cargos a cubrir que se hicieron semanas después.

Los niños que allí se atienden llegan con el diagnóstico de un médico, derivado por una problemática de salud como puede ser una patología orgánica o por trastornos de desarrollo o por pautas madurativas que no se cumplen. La población atendida por este centro comprende a niños de 0 a 3 años, con situaciones de vida que impliquen riesgos para su progreso integral, previniendo trastornos del desarrollo infantil, en sus aspectos biológicos, psicológicos, de comunicación, promoviendo mejores condiciones de educación, crianza y salud; orientando y apoyando a sus familias.

Actualmente son parte del personal como Asistente Social Mariana Fernández, Asistente Educacional Georgina Canabal, (pertenece a la Escuela de Educación Especial N° 501), Fonoaudióloga Marina Torry, como Maestras Estimuladoras lo hacen Nancy Bustamante, Nancy Balcedo, Belén Balcedo y Ariadna Larios con cambio de funciones Mónica Duhau, auxiliar María Elena Recofsky y es su directora Delia Elizondo.

En la actualidad la institución cuenta con una matrícula de 59 niños y los lugares de atención son en su sede del hospital Municipal, y tiene sus extensiones en el Centro de Atención Primaria de la Salud sala "Pedro Aníbal Ávila" de la terminal, Escuela Primaria N° 8 y Escuela Primaria N° 2 de la localidad de San Jorge.

El CATDI en este periodo de aislamiento social preventivo y obligatorio, frente a esta situación debió modificar su forma de trabajo presencial y realizarlo a través de la virtualidad y/o visitas domiciliarias según las necesidades, con la intención de seguir orientando fortaleciendo y sosteniendo los vínculos con los niños y sus familias dando así a la continuidad pedagógica.