05.08 | Información General Fernando Bugosen, presidente de la Sociedad Libanesa

Repercusiones en Olavarría: "El Líbano, tragedia y esperanza"

La violenta explosión en un almacén de materiales explosivos confiscados en la zona del puerto de Beirut provocó hasta este miércoles a la mañana más de 100 muertos y miles de heridos. Fernando Bugosen planteó una reflexión a El Popular Medios.  

La violenta explosión en Beirut conmociona al mundo dejando un saldo de 100 muertos y las autoridades dijeron que la cifra de fallecidos podría seguir aumentando luego del estallido en los depósitos del puerto que guardaban material altamente explosivo.

El presidente de la Sociedad Libanesa en Olavarría, Fernando Bugosen, expresó a El Popular su mirada de los hechos puntuales de la explosión y de la dificil realidad de Líbano.

"Con la explosión de este martes al mediodía de Argentina en el puerto de Beirut, los libaneses no paran de sufrír calamidades. Hasta la noche se contaban más de ochenta muertos, tres mil heridos y un número desconocido de desaparecidos".

"Muchas son las especulaciones sobre el origen del siniestro, pero la más plausible es la del accidente por negligencia. El primer ministro Hasan Diab, viene lidiando con un conflicto general en el cual la libra libanesa se deprecia frente al dólar junto a una imparable inflación, cierre de negocios, y despidos masivos".

"Esta crisis se agudizó con el brutal ajuste que se le exigió al Líbano desde que en 2018 la Conferencia Cedre,  liderada por Francia recaudó 11 mil millones de dólares para el país. Una nación dolarizada en la cual un dólar a 1500 liras durante décadas,  hoy se disparó a 9000. Desde agosto de 2019 la moneda local se depreció un 83%. La cantidad de pobres pasó de un 25% a un 60%, los precios de la canasta básica aumentaron un 50%".

"Líbano atraviesa desde hace años una crisis económica que terminó de explotar el 17 de octubre de 2019 con la Sawra (revolución) de todo el pueblo sin distinciones políticas, ni confesionales. Algo inusitado. Diab reemplazó a Hariri, pero eso no acalla ni aplaca la Sawra. La calma obligada llegó por el covid 19 que confinó a la gente a sus casas. El Líbano sangra, es tironeado desde afuera en una sórdida guerra fría por la hegemonía regional entre sauditas sunníes, e iraníes chiítas".

"Se mezcló de la mano de Hezbollah en la guerra civil siria que estalló en 2011 y expulsó 1,5 millones de personas que ingresaron al Líbano agravando más la decadencia. Desde 2014 a 2016 soportó un gobierno sin Presidente generando una aguda crisis institucional, que se solucionó con un pacto oscuro entre Hezbollah y el actual mandatario Michel Aoun".

"El país también enfrentó (con éxito) los intentos de penetración de ISIS hace solo un par de años. Tiene crisis estructurales producto de un Estado fallido gobernado por coaliciones altamente corruptas y serviles a intereses externos. El pueblo está hastiado. Gente se suicida en la vía pública reclamando alimentos. Soportan 20 horas diarias sin energía eléctrica y la crisis de la basura genera caos ambiental".

¿Algo más le puede pasar a esta pequeña-gigante, y milenaria nación? Se abre una puerta de esperanza a partír de la explosión en el puerto, sumada al rosario de calamidades históricas que afronta el noble pueblo libanés. Un pueblo alegre, hospitalario y pujante que a pesar de todo hace del Líbano, una maravilla bíblica imperdible. La esperanza está en un clic definitivo del pueblo, que rompa, el status quo que lo llevó a la cornisa del abismo. Líbano ya ha resucitado de sus cenizas en diferentes acontecimientos históricos  durante sus 6 mil años de existencia. Lo hará una vez más".