05.11.2020 

Otros postres típicos, con historia propia

Una cosa es ser típico de un lugar y otra, muy distinta, el haber nacido allí. Si hablamos de postres, por ejemplo, los alfajores son típicos de Argentina, pero su origen es árabe. Hasta el nombre.


Entonces, hay clásicos de la gastronomía argentina, junto a otros que se popularizaron a la luz de la Revolución del 1810 -y de la Independencia en 1816- y luego se apagaron entre las sombras de las influencias gastronómicas traídas por los inmigrantes.

Vamos por parte

El Rogel es porteño. Nació en Belgrano, más precisamente, allá por mediados del siglo XIX. Si bien está basado en una receta europea, no lo es. Es más bien como un alfajor gigante. Como que mucho no se rompieron el cerebro... Pero ahí está. Y bien rico que es: cuatro capas de masa fina y crocante, recubiertas con dulce de leche, y terminado con merengue italiano. Da para empacharse.

Le sigue el postre Balcarce, una creación bonaerense, obra de Guillermo Talou, nacido en Balcarce y formado como pastelero en la década de 1950 en la Confitería París de esa ciudad. En ese entonces la bautizaron como "Imperial".

Según cuenta el historiador Daniel Balmaceda, Talou se mudó a Mar del Plata con su postre bajo el brazo y proveyó con éxito a varias confiterías, donde los mozos lo llamaban "Postre Balcarce" debido a la cuna de su creador, al punto que Talou lo registró con ese nombre. Pero por motivos desconocidos, Talou cerró su confitería y le vendió la marca a un tal Domigo Dondero, quien se convirtió en el dueño del negocio.

¿El dato? Desde el año 2004 se celebra en Mar del Plata la Fiesta Nacional del Postre Balcarce, evento que convoca a mucho público y se realiza en invierno, por lo general en el mes de agosto. Todo, en torno de una base de bizcochuelo que entre otras cosas lleva merengue, crema, castañas en almíbar, coco rallado y dulce de leche, además de azúcar impalpable para la cubierta, que en muchos casos es grabada a fuego con la inicial del lugar donde se lo elabora. ¿Para chuparse los dedos!

El "Vigilante" nació en un almacén de Palermo. O sea, también es porteño. Su nombre se debe a la composición mayoritaria de la clientela del almacén. Custodia no les faltaba y tino para hacer un postre que hasta hoy cosecha adeptos, tampoco. El dilema es el gusto del dulce. Los puristas dicen que el original se prepara con membrillo. Por otro lado, hay quienes afirman que el "fresco y batata" componen la verdadera dupla vigilante. Mientras que la versión con membrillo recibe el nombre de Martín Fierro. Acompañando al dulce, en dicho caso, con queso Mar del Plata.

Además de la "Chocotorta" (ver aparte), las tradiciones indican que tenemos muchos postres más por locales. Algunos, se podrían sindicar como argentinos, pero no. Vinieron con los inmigrantes. Como las tortas fritas, el flan, el arroz con leche, la pasta frola, los alfajores o el budín de pan.