19.11.2020 

Ni Una Menos, el movimiento que se hace escuchar

El movimiento Ni Una Menos surge en Argentina a mediados de 2015 como una expresión de parte de la sociedad, mayoritariamente mujeres, que repudiaba la violencia machista en su versión más extrema: los asesinatos de mujeres a manos de hombres que la consideran su propiedad.

Era la protesta de la sociedad contra los femicidios, una figura tipificada en el Código Penal argentino desde el año 2012. Respondía al femicidio de Chiara Páez, el 10 de mayo de 2015. La adolescente, que entonces tenía 14 años, estaba embarazada. Su asesino fue su novio, Manuel Mansilla, quien la golpeó hasta matarla y la enterró en el patio de la casa de sus abuelos en Rufino, Santa Fe.

El hallazgo del cuerpo al día siguiente fue la gota que rebalsó el vaso. Luego de tantos crímenes de hombres que mataban a mujeres por odio de género, comenzó la organización de marchas a nivel nacional. La convocatoria inició, otra vez, en las redes sociales. Se sumaron periodistas, actrices y referentes sociales, que fueron las caras visibles de una multitud que dijo basta a los femicidios.

Con esa primera manifestación, el 3 de junio de 2014, nacía el movimiento Ni Una Menos, que con el tiempo condensó una serie de reclamos feministas que varios sectores sociales pedían y piden desde hace tiempo.

No fue una manifestación más. Hubo marchas organizadas en todo el país, con convocatorias multitudinarias, incluyendo a nuestra ciudad. Representó la cristalización del trabajo de años de una parte del activismo feminista argentino.

Las repercusiones de ese grito no se hicieron esperar. Tras esa primera marcha en Argentina, la consigna se masificó en manifestaciones en Latinoamérica, Europa y Asia. Llegó a Uruguay y Ecuador en 2015; a Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela, Nicaragua y Chile en 2016; también a Italia, Francia, Turquía, Alemania, Suiza, Canadá, Estados Unidos, China, Holanda, Bélgica, Paraguay, Guatemala, Costa Rica, Honduras, República Dominicana, España e Italia entre 2015 y 2018.

Con el tiempo, los pedidos se fueron diversificando y profundizando. Desde Ni Una Menos se apoyó la ley de resarcimiento económico a hijos de víctimas de violencia de género -la Ley Brisa, sancionada en 2019, con implementación dispar en el país-. Asimismo, adhieren al menos desde desde 2017 a la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito; y dieron impulso a la Ley Micaela, que lleva el nombre de una víctima de femicidio, fue sancionada en 2018 y establece la capacitación obligatoria en género y violencia de género para todas las personas que se desempeñan en la función pública en los tres poderes estatales.

Con la llegada de Alberto Fernández a la presidencia en 2019, se creó el ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, que vino a dar respuesta a muchos de los reclamos de Ni Una Menos y fue el corolario de la visibilización de la agenda feminista. A pesar de los avances, en 2020 no pierden vigencia los reclamos originales.

Desde 2015 a mediados de 2019, con la última marcha, anunciaron que hubo al menos 1193 femicidios. A ellos se suman los de 2020: con el particular contexto de cuarentena, dispuesta para frenar la pandemia de coronavirus en marzo, la violencia de género sigue cobrándose víctimas. Hasta principios de mayo de 2020, se registraron 117 femicidios, según el observatorio de medios Ahora que sí nos ven.