10.12.2020 

Una trayectoria de cambios sinfónicos, hasta llegar a la 9ª, su "obra cumbre"

Sin lugar a dudas, Ludwig van Beethoven es uno de los mas grandes compositores universales, porque su música llega a lo más profundo del ser humano.

Maestro Mario Patané (*)

Cuando iba a entrar el nuevo siglo, a sus 27 años, se abatió la fatalidad sobre él. Ya hacía algún tiempo que le dolía el oído y ahora hizo el terrible descubrimiento de que aunque veía perfectamente, no percibía ya los sonidos. La certeza de que se quedaba sordo cayó sobre él como una sentencia del destino.

Surgió en su interior una angustia como la de Prometeo, que descargó en el testamento de Heiligenstadt. Se cerró sobre sí mismo, con la conciencia de que "lo más noble que tengo como músico es el oído y lo estoy perdiendo". Pero aun ante tanta fatalidad, conservó la conciencia de su deber y dijo aquellas arrogantes palabras: "Tomaré al destino por la garganta, de ningún modo dejaré que me abata".

Y venció al destino, porque se sobrepuso y triunfó sobre su sordera, al componer obras tan maravillosas como profundas.

Beethoven hizo profundos cambios en las sinfonías: compuso nueve, pero en realidad, abrió el camino al clasicismo clásico romántico desde la 3ª. Las primeras, en cambio, son del tipo de Haydn, del que fue discípulo. A partir de la 3ª, el músico trasunta un cambio muy profundo que lo llevaría a la 5ª sinfoíia, tan famosa porque vence el destino por medio de la música. Y de allí a la 9ª, definitivamente su obra cumbre, la más famosa y conocida, en la que se permite incluir la poesía de Schiller con su Oda a la Alegría.

Con la composición de estas grandes sinfonías, Beethoven salió del Barroco, del Clásico tipo Haydn, y evolucionó hasta llegar a una música tan profunda, que conmueve el espíritu humano.

No son únicas: el pianista y compositor creó además extraordinarios conciertos para piano, el último de ellos conocido como "Emperador". ¿Por qué? Porque cuando se lo presentó en público, en 1812 y en un teatro de Viena, Beethoven no pudo dirogirlo porque ya estaba sordo. La obra no causó mayor impresión entre los asistentes. Sin embargo, un conocedor, un oficial del ejército francés, supuestamente llamó a esta obra "un emperador entre conciertos".

De esos cinco conciertos, tuvimos el honor y la satisfacción de interpretar el número 4 con la Orquesta Sinfónica Municipal: de él quedó el registro en un CD.

Beethoven compuso, además, diez cuartetos para instrumentos de cuerda y arco, alcanzando una evolución que lo trae a la música del siglo XXI, porque es muy difícil de interpretar.

Finalmente, permítaseme recordar que entre sus conciertos con piano y orquesta se destaca la Fantasía para piano, coro y orquesta, que tuvimos el honor de hacer aquí, en Olavarría, con la participación como solista de Norma Colucci.

Esta Fantasía coral para piano fue incluida también en un concierto memorable que impusló Beethoven para recaudar fondos destinados a los músicos más necesitados. Se realizó en Viena e integró, además, la 5ª y la 6ª sinfonía, en una velada que se prolongó más allá de 4 horas, con público decididdamente dispuesto a escuchar estas obras maravillosas.

(*) Ex director de la Orquesta Sinfónica Municipal, que lleva su nombre