17.01 Después de diez años

Pepe Soriano protagoniza una película: "No es frecuente hacer cine a los 90"

El actor se pone al hombro uno de los roles más exigentes de su vasta trayectoria. En diálogo con Télam, analiza su personaje y su relación con el cine hoy, con más de nueve décadas de vida.

Pepe Soriano tiene 91 años y, pese a que muchos actores a su edad se han retirado, continúa disfrutando de su oficio y se encuentra a punto de estrenar Nocturna, un thriller psicológico de Gonzalo Calzada que marcará su regreso a la gran pantalla tras diez años.

"No es frecuente hacer cine a los 90 años. Para mí significaba un enorme desafío, acompañado por un director y una producción de un muy buen nivel, aunque no sea gente que está con su nombre en los medios", consideró Soriano en declaraciones a Télam, mientras el filme se encuentra en posproducción y con vistas de proyectarse en salas -protocolo mediante- entre abril y junio próximos.

Entre el puñado de actores que con más de 90 años se pusieron frente a cámara están Angela Lansbury en Buttons, de Tim Janis, que la hizo en 2018 con 90, y Héctor Alterio (91) en Las consecuencias, de Claudia Pinto, filme que, al igual que Nocturna, se encuentra en posproducción.

En ese selecto grupo también están la francesa Danielle Darrieux, que a sus 93 años actuó en Pièce montée (2010); la estadounidense Lilien Gish en Las ballenas de agosto (1987), a los 97 años; y Max Berliner a los 91 en El invierno de los raros (2011), además de una participación a los 98 en El último traje (2017).

"El cine es el gran medio. Es realmente la posibilidad de mostrar el trabajo para la posteridad. El teatro es como agua entre las manos. Empieza y termina y queda en la memoria. El cine, en cambio, rescata desde los grandes como Charles Chaplin, como aquella época dorada de Hollywood, con cuyos actores yo he compartido momentos muy agradables. Los conocía por el cine, porque si no hubiera sido por el cine, en mi vida no los hubiera conocido", comentó Soriano, una leyenda viva de la actuación.

Su carrera en la pantalla grande arrancó en 1955 con Adiós muchachos, de Armando Bo, con un elenco que tenía como protagonistas a Juan Díaz, Pola Alonso y Alfredo Dalton.

En los '70 protagonizó el filme de Raúl de la Torre Juan Lamaglia y señora; en los '80 Espérame en el cielo, de Antonio Mercero; y en los '90, bajo la dirección de Héctor Olivera, reafirmó la consagración con Una sombra ya pronto serás. Hasta hizo reír en Cohen vs Rossi, de Daniel Barone, cinta que inició las comedias producidas por Adrián Suar.

"Me dio una alegría muy grande en esas condiciones y con una temática en la que yo pueda discutir, largamente y durante mucho tiempo, con el director las posibilidades del personaje. Más allá de cualquier respuesta que pueda tener la película, yo me siento orgulloso de haber trabajado en ella, con este director, el resto del elenco y con el equipo de producción", confesó sobre el proceso de Nocturna.

Para el eximio intérprete, el trabajo también se nutre por los miembros del grupo con el que lo hace, e incluso la edad de ellos: "A mí me gusta trabajar con gente joven porque es donde está el futuro del cine. Nosotros más o menos sabemos los límites que podemos tener. Pero de repente aparece un director joven que nos da una nueva posibilidad expresiva. Esto fue lo que me llevó a hacer la película. Aunque a veces me he equivocado".

En Nocturna, Soriano encarna a Ulises, un hombre casi centenario al que a lo largo de una noche le toca vivir un extraño hecho que pondrá a prueba su lucidez y su cordura, mientras conversa con los fantasmas de su pasado y repasa las cuentas pendientes con la vida.

"Torturado por remordimientos y culpas, confundido por alucinaciones, deberá hacer un último esfuerzo por mantener la cordura en sus últimos días, o transformarse en un alma en pena en eterno retorno", dice la sinopsis escrita por Calzada, quien cuenta con otros cinco largometrajes del género fantástico en su haber.

"Ulises es un hombre que se encadena a un mundo a través de su mujer, Dalia. Ella tiene expectativas en su vida muy distintas a las de él. Él es un contador, un trabajador, y ella tiene pretensiones de más, de vivir en la alta sociedad. Esto lo afecta en forma negativa, porque hay una lucha entre ellos", explicó Soriano sobre su personaje.

Al nonagenario intérprete le atrajo la "complejidad del guion" y el deterioro mental que sufre su personaje, a quien calificó como "atrapado en sus imposibilidades".

"El trabajo actoral partió desde lo interno, pero requirió de un gran esfuerzo físico -sostuvo-. Diría que fue una maratón de fondo para mí. Porque los actores de mi edad suelen hacer participaciones, pero este protagónico demandó largas jornadas de rodaje y además escenas donde hubo que poner mucho el cuerpo", cerró. (Télam)