17.01 | Información General 

Vivir para contarla

"Pura vida. Un viaje ancestral" es el tercer libro que Juan Dejean acaba de publicar en los últimos días del 2020. Una nouvelle hecha de textos cortos donde deja plasmadas sus impresiones sobre las cuestiones del amor, los sueños, la comunión con los iguales, las inclemencias del tiempo, la vida, y claro está, la pandemia.  

Rodrigo Fernández

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La figura quijotesca de Juan Dejean recorriendo las calles de la ciudad es casi una postal. Cruzarse en su camino es una experiencia que va desde lo literario, pasando por lo filosófico hasta lo espiritual. Más allá de escribir, Dejean es un contador de historias. Lo suyo es aquella línea fina entre la ficción y la biografía. Un libro es quien lo escribe y Dejean es papel y palabra porque él vive sus relatos y luego, en esa máquina que es su cabeza, los procesa y los baja a un lector agradecido.

"Pienso que en su totalidad es un gran trabajo. No tanto por cómo está escrito, ya que bien podría estar mejor contado y ordenado. Sin embargo está cargado de estilos narrativos caóticos, prolijos, desprolijos, sensuales, duros, que permiten que sean leídos por quien fuere. Tal vez su cordura y amplitud están dadas sobre los temas ejes que trabaja de forma improvisada. Debemos hablar de filosofía práctica, narrativa, solidaridad, humanismo, amor, surrealismo, magia, política, historia, ética, moral, absurdo, risa, sanación,elevación, hermandad y tal vez muchos ejes más", define Dejean.

El autor de "Hecho de palabras", que vendió más de 1700 ejemplares desde que salió, "Diario de viaje" con casi 600 libros en manos de sus lectores, marca la necesidad de que "Pura Vida. Un viaje ancestral", que el último día del año pasado salió a la calle y ya se vendieron más de 40 unidades, "no se lea como un montón de anécdotas vitales sino que se las respete y pueda entender como un trabajo estético y creativo. Es una novela corta para que lea cualquier ciudadano del mundo. Claro que puede ser mejor contada, escrita, ordenada, extensa y sublime. Aunque si así fuera perdería interés, perdería la fuerza de lo vivencial".

Amor en pandemia

Todas las historias hablan de lo mismo: amor y muerte. En este caso lo primero es el origen de la nouvelle de Juan Dejean. Un día quiso que los mensajes que se enviaban con una mujer comenzaran a formar parte de la realidad y se subió a un camión con destino a la Ciudad de Buenos Aires sin pensar en la pandemia. Allí se bajó en un barrio que no pudo identificar, aunque para un caminante como Dejean eso no era un problema. Se calzó el bolso al hombro y puso un pie delante del otro.

"Quizás, como dicen los grandes maestros, toda novela y todo cuento ya esté escrito mucho antes de que uno lo haya escrito" dice y menciona que "muchas cosas no se contaron en el libro por una cuestión de ego. Porque representa y habla bien de uno y eso sería soberbia y arrogancia"

"El mejor argumento que tengo, al estilo Henry Miller. es que les voy a contar las aventuras y las desventuras del idiota intrépido que un día decide tomarse un camión para buscar a Ella. Ella también es una excusa. Ese posible amor es una excusa para llegar a algo mayor que es el amor a la humanidad, si es que existe".

"Tanto el amor como la humanidad funcionan de excusas para concretar algo real: cambiar vidas. Uniendo a la fuerzas más oscuras y las más claras" explica y agrega que "el amor y el ensayar sobre el ser humanos vienen desde que uno es chico probablemente".

Por otro lado declara que "aunque sea un género non fiction, aunque uno esté en los textos, claro que nos motiva vivir. Pero no hay que olvidar que es un texto narrativo, que es una obra estética y no sólo eso".

A la hora de responder porqué eligió escribir una novela corta, afirma que "no encontraba otra manera de contar semejante historia. Lo que mejor pude hacer es decirme que debía ponerme otra vez frente al espejo y encarar".

Desde las tripas

"Para ser sincero, si bien sé que tengo lectores para mí fue una necesidad. Lo que llaman ´escribir desde las tripas´ para mí es un trabajo racional con un filtro que llega hasta el cansancio, que se siente en los huesos y en la cabeza. No es simplemente vomitar", asegura y declara que hay que seguir educando con que escribir "no es soplar y hacer botellas. Que hay que laburar para escribir, que hay que leer y laburar para escribir y hay muy pocos en la Historia que no han leído nada y han escrito grandes cosas. De lo contrario hay que laburar".

"El primer libro son cuentos, hay grandes mentiras, en el segundo libro también está trabajado con esa estética. Creo que este libro me superó en cuestión de que no lo podían contar de otra forma" dice y es por eso que afirma que "está lleno de gente que dice frases y no las pone en práctica, lleno de falsos profetas como dice el maestro Sabina".

Como lo hizo en sus libros anteriores, trabajó el diseño, la corrección y la elección de los textos con Diego Ordoñez, quien también se encargó de prologarlo. El proceso del libro "fue muy intenso, de mucha rapidez, como se vivió todo este año".

"Que quede claro que me cansé de ser pobre", dice cuando se lo consulta acerca de los pro y los contra de ser su propio editor y quien debe dar a conocer su obra llegando al lector. Aunque se siente rico porque "aprendí a vivir con poco". Por otro lado menciona que "Pura Vida. Un viaje ancestral" se está presentando en diversos lugares de la ciudad de forma improvisada mientras espera que en algún momento del año pueda hacerlo de forma oficial.

"Lo que más me gusta es verle las caras reír cuando leo mis cuentos. Ver a gente que nunca se le leyó un cuento en su vida y pueden sonreír y cambiar la cara. Disfruto de verlos cuando se ríen o cuando reprimen una risa o un aplauso. Les digo que pueden aplaudir pero no por mí sino porque les gustó el cuento", señala.

"Lo que más bien hace es que la literatura llega al pueblo y no el pueblo a la Literatura. El libro llega al lector y no el lector al libros, eso es lo más loable".

"Creo que una de las tantas cosas que lo sostienen a uno es saber que estás haciendo un trabajo, un camino y una huella que viene de mucho antes de haber publicado un libro, que se le ha cambiado la vida a mucha gente. Charlando, escuchándolos en el bar y acercarlos a la lectura", explica y es por eso que dice "creo y pienso que hay un autor y varios narradores dado que algunos se inventaron, otros se vivieron y luego se reconstruyeron. Tal vez toda reconstrucción sea literaria".