11.04 | Información General 

Luego de años de demora abrirán sus puertas los dos juzgados de familia en una sede renovada

Con la mudanza finalizada y mientras terminan de organizar las oficinas y expedientes, mañana se inaugurará la dependencia donde podrán trabajar de forma plena ambos tribunales, coordinados por el juez Santiago Arrondo. Estas gestiones llegaron para resolver una demanda prioritaria que fue solicitada en muchísimas oportunidades. 

En un espacio más amplio, con mayor ventilación y con más luz natural, desde mañana los juzgados de Familia 1 y 2 de Olavarría comenzarán a funcionar en el edificio de dos plantas de Moreno 3157. Luego de años de gestiones y pedidos, en los últimos meses se aceleraron las obras en esta dependencia céntrica de 750 metros cuadrados, en la que los funcionarios del Fuero de Familia podrán trabajar con mayor comodidad y responder la abultada demanda que se registra en nuestra ciudad.

Un mes atrás la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires ordenó que el 12 de abril se ponga en funciones de forma plena el Juzgado de Familia 2 de Olavarría, en la sede de Moreno entre Sargento Cabral y Alvaro Barros. Luego de varios meses de tareas que coordinó la Dirección General de Arquitectura, Obras y Servicios de la SPBA, la semana pasada se debió realizar la mudanza total del juzgado desde el edificio de General Paz al 2600 a esta nueva dependencia, y si bien resta cierta reorganización, está todo listo para que mañana se abran las puertas.

Desde abril del año pasado el juez Santiago Arrondo se encuentra al frente de los dos juzgados de Familia de Olavarría (es titular del número 2, en el que fue designado a mediados de 2018, y subrogante del 1), pero para la puesta en funcionamiento de forma plena de los dos tribunales de manera simultánea tenía como impedimento la situación edilicia. Tal es así que a fines del 2019, quien en ese momento estaba al frente del Fuero, el juez Daniel Morbiducci, había planteado a este Diario que la necesidad del Juzgado 2 era "prioritaria" por la saturación de trabajo de los funcionarios del Nº 1, pero que "hoy por hoy no tenemos lugar físico, para los expedientes y el personal, es un edificio totalmente antifuncional", sobre la oficina de General Paz entre Vicente López y Alsina. El magistrado estaba ubicado en una oficina recóndita sin salida de emergencia y que daba a un pequeño patio (pero con ventanas con rejas), las pilas de expedientes se amontonaban por distintos espacios y no había ni siquiera un acceso adecuado para personas con discapacidades motrices.

Cuando asumió a su cargo, el juez Arrondo refirió a EL POPULAR que "los inconvenientes que ha tenido el Juzgado para empezar a funcionar son edilicios: no habíamos podido conseguir inmueble. Se había llamado a licitación para alquilar varias veces y los inmuebles que se habían presentado no reunían las características que exige la Provincia para una dependencia judicial. Ahora sí se logró finalmente alquilar un inmueble, pero justo en estos días tenía que empezar con la construcción de los boxes, el cableado, la instalación telefónica, el mobiliario".

Finalmente la fecha de apertura será mañana, ya en un "inmueble es mucho más amplio que el que ocupábamos anteriormente, con mucha mayor ventilación y luz natural", indicó ayer el magistrado. Se trata de aproximadamente 750 metros cuadrados cubiertos, y para las obras "hubo una gran inversión de la Suprema Corte Bonaerense para todas las reformas que se hicieron para su mejor utilización funcional". El propósito es que en la planta baja funcione el Juzgado 1 y en la planta alta el número 2, y en total se desempeñará alrededor de unos 40 funcionarios, a cargo del juez Arrondo.

La demanda

Con un ingreso diario de entre 7 y 8 denuncias por violencia familiar, que se duplican luego de los fines de semana, la demanda de expedientes y trámites en el Fuero de Familia es constante. Porque además tiene injerencia en otras ciudades de la región y en medidas requeridas desde las unidades penales de Sierra Chica.

La semana pasada, a raíz de la mudanza, se suspendieron todas las audiencias que habían sido programadas para esos días, pero sin embargo el juez Arrondo destacó que "sin perjuicio de eso, en estos 4 días que la Suprema Corte de Buenos Aires nos otorgó suspensión de términos procesamos igualmente unos 700 expedientes". Y fue "a costa de trabajar a razón de no menos de entre 10 y 12 horas diarias con todos los compañeros", agregó el magistrado.