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Marcelo Conte: "No todo es inservible, todo se transforma"

A pocos días de comenzada la pandemia y con la imposibilidad de ir a su trabajo Marcelo Conte se refugió en su taller. Acostumbrado a ser una persona activa, y por recomendación de su esposa, se puso a trabajar con todos los materiales descartados que iba encontrando. De fierros oxidados, chapas, restos de motos y bicicletas, fueron naciendo artesanías y esculturas de animales, seres míticos, personajes de ficción y hasta motivos religiosos. Con sus obras busca darles una nueva vida a todo aquello que descartamos y mostrar esa veta artística que no sabía que tenía. 

Rodrigo Fernández

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"Todo sirve, sólo hay que encontrarle la vuelta", me dice Marcelo Conte antes de irme de su casa. Hemos conversado cerca de una hora y todo lo que hablamos se podría resumir en esa frase que lanzó al aire mientras salíamos. Enseguida la escribí en el celular y mientras caminaba no dejé de pensar en esas palabras. La mente del artista es un universo en constante movimiento y pueden ver aquello que los simples mortales no podemos. Ven la belleza donde otros no y lo que nosotros descartamos pueden ser verdaderas obras de arte en las manos de quien corresponde.

Con la pandemia y la suspensión en su trabajo, Marcelo debió quedarse en su casa. "Las primeras semanas estaba como loco", cuenta y explica que siempre le gusta estar haciendo algo. Fue su esposa quien le recomendó que se metiera en el taller e hiciera algo para distraerse. Así empezó haciendo caballitos de mar, después llegaron los autitos, las motos, tras ellas fue hacia figuras más grandes.

"Fue con los materiales que tenía en ese momento y quería algo reciclado porque es encontrarle la forma a fierros viejos que nadie utilizan o que los tiran. Vos les podés dar una forma mas linda y hacer algo productivo", afirma. Cuando era chico hacia algunas cosas con arcilla y por eso siente que "de alguna forma, siempre estuve haciendo artesanías".


Salir de los fierros

"Sale de la nada. Agarró un fierro y le encuentro forma de algo y arranco. Le vi forma de caballo y ya comencé a trabajar", dice sobre su proceso de creación y menciona que trata "de hacerlo con todos los detalles posibles dentro de las cosas que tengo, porque no es que le doy forma a una chapa y la corto sino que voy buscando piezas".

A veces "la pieza la tenés y no te da el tamaño, o es muy chica o muy grande y ya no te sirvió. Entonces tenés que buscar otra cosa. Por eso es mas complicado hacerlo".

A la hora de ponerse a imaginar, explica que la mayor parte de sus ideas vienen desde el ámbito de los tatuajes ya que durante muchos años dibujo sobre la piel propia y ajena.

"Es primordial la imaginación en la creación de la obra " manifiesta y dice que "mchos me preguntan cómo se me ocurrió poner una pieza y les contestó que no sé. Sale así. Empiezo a trabajar y veo algo en el piso. Cuando lo levanto ya sé dónde va a ir". De esta forma "la voy armando".

"No podés darle una forma a algo,cortándolo y poniéndolo porque así es más fácil", asegura.

Pensar así en que los elementos descartados es un proceso que ya tiene incorporado. Cuando se le plantea que quizás eso se deba a que tiene una mente artística dice entre risas que supone que sí.


Reciclar y crear

Si bien reconoce que comenzó a elaborar piezas con lo que tenía en el taller, cuenta que también le gusta pensar que "no todo es inservible, todo se transforma". "Como el principio de la energía: nada se pierde, todo se transforma. Para mí es lo mismo". La música suena a volúmen bajo mientras hablamos y Marcelo comenta que para inspirarse la música es primordial. Es lo primero que hace cuando se dispone a trabajar.

"No soy de tirar cosas, quedan guardadas. Después van a servir para algo, no sé en el momento para que me van a servir. Muchas veces se acercan hasta su casa con material o lo llaman para ir a retirarlos".

"En el momento no sé dónde lo voy a poner pero después sale algo" dice y uno entiende que más allá del hecho artístico para él es una filosofía de vida.

Alrededor muestro hay varios dragones, un minotauro, un guerrero samurai, estanterías figuras pequeñas, un Jesucristo que salió del tanque de una moto y un Hombre Lobo de dos metros que custodia sus otras pasiones: las motos.

"Termino cuando me gustó y sé que no le puedo meter ninguna cosita más. Después la pinto y ya está", explica y señala que todo eso le puede llevar un mes.

"Nada está puesto al azar, en su momento le encontré la forma y lo puse ahí. No quiero que le sobre nada ni que le falte. Por eso trato de hacerlo con todos los detalles posibles".

Dibujar sobre la piel "es muy limitado" porque "muchas veces el autor no puede aportar algo suyo" dice con respecto a los tatuajes. "En esto sos vos", afirma y abarca con la mirada las obras alrededor, "no tenés límite".

Aunque confiesa que lo único que lo limita es el tamaño del taller porque "no puedo hacer cosas mas grandes porque no las puedo sacar por la puerta". Por eso le gustaría ampliar su taller para poder hacer cosas mucho más grandes.


Mostrar sus obras

Marcelo se reconoce como un artista, aunque "medio escondido". "Me gustaría que las obras estén en una galería para mostrar que hago, que salga de acá". La pandemia evitó que sus obras pudieran ser vistas por todos aunque sí realizó exposiciones virtuales junto a un grupo de artistas locales.

Por otro lado menciona que cuenta con el reconocimiento de artesano otorgado por el municipio, lo que lo habilita a poder vender sus obras en ferias. Aunque eso deja afuera a las obras mas grandes por la dificultad de trasladarlas. Pero conviene resaltar que todas sus obras pueden verse en las redes sociales como Arte Ferrico.

"Es más difícil hacer artesanías que escultura. Porque tenés que trabajar con cosas muy chiquitas, muy especificas, y encontrarle la forma a eso. En cambio en la escultura podés ir tirándole distintas cosas. La artesanía tiene una exigencia en la imaginación que la escultura no. Es más un problema para encontrar las piezas chicas".

Aunque "siempre se te ocurre algo y le encontrar la forma a alguna cosa. Todo tiene forma de algo" dice y reafirma el concepto del principio: "Para mi todo sirve".