06.05 | Información General 

Con muchas dificultades, los bares buscan reacomodarse a las nuevas restricciones

Afrontar los compromisos económicos se hace cuesta arriba. Algunos optan por dar vacaciones, otros intentan sobrevivir bajo la modalidad delivery y hay quienes ampliarán horarios de apertura. 

No golpea a todos por igual, pero en mayor o menor medida las nuevas restricciones tienen su impacto en el sector de la gastronomía. Con muchas dificultades, los bares son los que más buscan reacomodarse a las medidas oficializadas el lunes en la conferencia de prensa que encabezaron el secretario de Salud Germán Caputo y el intendente municipal Ezequiel Galli.

Desde este semana, con el objetivo de reducir la circulación nocturna, el Ejecutivo local impulsó la iniciativa de cierre de comercios a las 20, inclusive bares y restaurantes. Solo quedan funcionando aquellas actividades esenciales, aunque el sector de la gastronomía podrá trabajar en formato delivery o "para llevar" hasta las 23.

La modalidad de funcionamiento de cada comercio del sector es un punto clave en este nuevo reacomodamiento en el marco de la pandemia que lleva más de un año y transita el pico de la llamada segunda ola de contagios. "No es igual un café que trabaja todo el día, desde la mañana, que un bar o una cervecería que abre a la tardecita/noche", plantearon algunos de los consultados por El Popular.

Pero además no todos tienen la misma "espalda" para hacer frente a un escenario que vuelve a presentarse como muy complejo en un sector que en 2020 permaneció largos meses cerrado.

En este contexto, algunos optan por dar vacaciones a los empleados en estos 15 días de vigencia del Decreto del Intendente, otros intentan sobrevivir bajo la modalidad delivery y hay quienes amplían horarios de apertura, sobre todo los fines de semana.

"Ya no tengo de dónde sacar, no sé por qué voy a abrir hoy. Vendí la camioneta, vendí un terreno, saqué de dónde no tenía para poder mantener este lugar que abrí hace diez años. Pero ya no puedo más", contó con angustia el responsable de la cantina Raíces, Martín Robledo.

Ya no tengo de dónde sacar, no sé por qué voy a abrir hoy. Vendí la camioneta, vendí un terreno, saqué de dónde no tenía para poder mantener este lugar que abrí hace diez años. Pero ya no puedo más

Criticó que en el rubro haya habido empresarios que no cumplieron al ciento por ciento con los debidos protocolos durante los meses que pudieron mantener las puertas abiertas, sobre todo en verano. Dijo que lo que falló es el control municipal, mientras imagina el peor de los escenarios para su emprendimiento. Por ahora "intentaré aguantar, pero no sé hasta cuándo voy a poder hacerlo".

Situación

"Nosotros le volvemos a dar vacaciones al personal nuevamente porque lamentablemente las cervecerías abren a las 19 y si tenemos que cerrar a las 20 no tiene lógica", planteó Fabio D' Onofrio, uno de los propietarios de La Reina.

El comercio reabrió el jueves, luego de unos días de vacaciones desde que se anunciara el cierre de bares y restaurantes a las 23. "En abril trabajamos cuatro días y ahora tenemos que cerrar de nuevo porque se piensa que nosotros hacemos mucho delivery pero la verdad es que están totalmente equivocados", expresó el empresario.

Dijo que es imposible competir bajo esa modalidad con pizzerías y rotiserías, pero además contó que el movimiento de público a la noche había disminuido notablemente cuando comenzó a subir la curva de contagios en la ciudad. "Desde que empezamos a abrir, el jueves pasado, lo hicimos con un 30% de aforo, pero igual venía mucha menos gente".

En la misma línea, el encargado de Brandi José Corbeira, explicó que "estábamos trabajando muy tranquilos. Es más, muchos bares cerraron por dos semanas. La circulación nocturna en esta época en Olavarría es poca. Nosotros de cinco mozos que trabajaban de noche reducimos a uno por la poca cantidad de mesas ocupadas".

Aunque el decreto extiende la medida por 15 días, para D' Onofrio "esto es como un 'deja vu'. En realidad no sabemos si después de estos 15 días extienden otros 15 y así sucesivamente. El año pasado estuvimos ocho meses cerrados y el invierno es largo, los primeros fríos recién empiezan".

Para José Corbeira, "hay más circulación de día que de noche. Y en muchos lugares no se cumple el protocolo. Por la tarde las plazas y los parque están llenos y con gente sin barbijo. Los cajeros automáticos de los bancos no tienen la higiene suficiente. Hay cuestiones en las que se ve un relajamiento de la gente y también de los controles. La sensación es que se enfoca a la gastronomía, pero la circulación más alta es en la gente que está laburando que es la franja que más contagios está teniendo porque está activa y trabajando durante el día".

Readaptación

Desde La Reina, D' Onofrio comparó este 2021 con respecto al 2020. "El año pasado el Estado ayudaba a los sectores más perjudicados con la pandemia, pero ahora no tenemos ningún tipo de ayuda. Por cuatro puntos no pudimos acceder ni siquiera a los Repro II (el programa lanzado para ayudar a las Pymes). Eso implicaba recibir la suma de 12 mil pesos por empleado, pero no pudimos así que no tenemos nada y tenemos que afrontar el pago de sueldos y el 100% de impuestos y tarifas de servicios. De dónde sacamos el dinero si tenemos la caja en cero".

En este sentido, analizó que "no están mal las medidas si es que hay que tomarlas para resguardar la salud de la gente, pero tienen que venir acompañadas de ayudas para el sector para que podamos afrontarlas de una mejor manera".

La Reina cerró por 15 días hasta analizar cómo continuará y a la espera de los movimientos que pueda llegar a tener Olavarría en el mapa provincial y la situación sanitaria que atraviese.

Con diez empleados estables, en Brandi los días de semana trabajarán en formato de delivery y los sábados y domingos abrirán al mediodía con la intención de ampliar el horario para recibir comensales.

Endeudado todavía producto de la inactividad del año pasado, Martín Robledo dijo que está pensando más en bajar los brazos y cerrar definitivamente que en buscarle la vuelta porque "no encuentro una salida". Tiene nueve empleados y "desde el día uno cumplí todos los protocolos necesarios. Esta situación que tenemos ahora es porque la gente se relajó, los bares también se relajaron y los controles no fueron para todos igual. Lo poco que he ido juntando se perdió, creo que acá se cerró este ciclo y es lamentable por las familias que dependen de Raíces, incluyendo la mía. Esta es la última apuesta, vamos a ver qué pasa".