08.05 

"Tener que tomar decisiones que puedan repercutir en la gente es lo que te hace crecer como persona"

Santiago Orifici, junto con sus hermanas Melisa y Guadalupe, son herederos de un emporio empresario. "Seguimos trabajando sobre cosas del viejo y sobre proyectos de él".

Impactante. Así fue aquel 12 de julio de 2020 cuando Olavarría toda se conmocionó con la muerte de Carlos Orifici, un empresario reconocido, emprendedor, con sueños permanentes. Y si fue impactante para la gente, aun para aquellos que apenas lo conocían, mucho más lo fue para su familia.

A casi diez meses de aquel trágico y absurdo accidente que le costó la vida, hoy sus hijos Santiago (24), Melisa (32) y Guadalupe (34) están al frente de las empresas, de un conglomerado de empresas varias que Carlos manejaba de manera muy personal y que hoy son sus descendientes los que las conducen aprendiendo cada día y descubriendo los secretos de cómo manejarse para mantener ese emporio que Orifici padre supo construir durante toda su vida.

Por eso Santiago fue el encargado de contar cómo es este presente, los sentimientos de sus hijos y los proyectos y objetivos que tienen en este día a día tan intensos y cargados de responsabilidades nuevas.

"Para mí, mi viejo fue un emblema en muchos sentidos y nunca a va a ser una persona a igualar porque siempre va a estar más arriba que yo. Siempre será mi Dios, pero siempre será una persona a imitar. Los tres hermanos pensamos lo mismo" comenzó diciendo Santiago.

¿Después de aquel fatídico domingo, más allá del tremendo dolor, el lunes debieron comenzaron a hacerse cargo de todas las empresas y reorganizar la situación, además de conocer en profundidad dónde estaban parados, no?. Porque la vida de ustedes a partir de eso momento fue totalmente distinta...

Al menos yo en lo personal comencé a pensar el domingo mismo. El dolor es algo que no se podía definir, pero sabía que los problemas eran muchos. Hay algo que le vamos a agradecer al viejo y es que como era de abarcativo era de unipersonal también, y él nos quería facilitar la vida en absolutamente todo. Nosotros, de verdad, empezamos a asumir responsabilidades después de ese día porque antes él se encargó de darnos la mejor vida posible y hacer que nuestra cabeza tenga cero problemas.

Hasta con una forma muy personal de manejar las empresas...

En su vida también era así. Era unipersonal en todo y todo lo que forjó fue así. Cuando hablo de unipersonal es sobre la forma de encarar los compromisos. El quería solucionar todo, desde reparar un alambrado en un campo hasta el mayor problema en una empresa. Delegaba todo menos los problemas; esa es la definición. Sabía armar muy buenos equipos de trabajo, creía mucho en la gente y siempre decía que el capital más grande e importante era el humano.

¿Cuando comienzan a hacerse cargo de todo, con qué se encontraron?, ¿muchas cosas para solucionar, cosas que descubrieron, cómo fue el impacto laboral?

Lo primero que hicimos con mis dos hermanas fue sentarnos y decir "de acá, la mejor manera de salir adelante es juntos". La mejor manera de afrontar los problemas, era juntos. Ese mismo día una de ellas dijo que no sabíamos vivir sin papá, y les respondí que había que aprender pero juntos. Y la verdad es que había mucho por asumir en cuanto a responsabilidades y había mucho por conocer y descubrir, porque ni siquiera nosotros que éramos los hijos estábamos al tanto de sus proyectos. Era una persona que vivía haciendo tantas cosas que ni nosotros familia sabíamos de todo ni le seguíamos el ritmo en todo. Esa era la realidad. Yo venía mucho a las empresas, inclusive contra su voluntad, porque siempre me tuvo como el deportista y en un momento, cuando cumplí 21 años, le dije que le agradecía lo de los caballos y era algo que no quería dejar de hacer pero en algún momento de mi vida quería auto sustentármelo yo. O tenerlo como mi hobby, pero no como un desafío personal. A partir de los 17 venía a trabajar con él e inclusive tuvimos un roce por este tema de trabajo/caballos cuando empecé a meterme un poco más en las empresas, lo que agradezco porque me ayudó después de aquel momento. Si bien no la tenía tan clara, me dieron otras herramientas para salir adelante. Y por suerte con mis hermanas, y mi mamá también, con toda la familia, supimos mantenernos dentro de una unión muy sólida que fue lo que entre todos nos retroalimentemos para apoyarnos y llevar todo hacia adelante.

Carlos era una persona pública y después de su muerte la opinión desde afuera era que "estos tres chicos tienen que ponerse al hombro un montón de problemas y responsabilidades". Había temas del socio, la pareja, el otro hijo más pequeño...¿cómo asumieron todo eso?

Las cuestiones a resolver o a afrontar no eran solamente societarias o empresariales. Obviamente, como el tema de mi hermanito o el hecho de que haya otra persona dentro del grupo como es Fernando (Bugosen), que yo ya venía teniendo una relación laboral y me hace saber solventar el trato y cómo funcionaba todo, para mis hermanas no dejaba de ser algo nuevo también. También, saber que uno quería no dejar de lado los compromisos que mi papá tenía asumidos como por ejemplo que era presidente de un club y tenía proyectos pendientes, algunos ya iniciados, otros en etapa previa pero con un futuro brillante. Obviamente, de a poco fuimos trabajando sobre la urgencia pero definiendo lo importante. Empezamos a separar lo importante de lo urgente y supimos seguir traccionando.

¿La transición que les llevó asumir todo eso, y ahora que ya empezaron a caminos solos, cuánto duró?, ¿o sigue durando esa transición?

Si vamos a lo real, diría que sigue durando. Porque seguimos trabajando sobre cosas del viejo y sobre proyectos de él, hoy con ideales propios y con una visión propia, pero siempre pensando todavía cómo lo hubiese hecho papá. Esa es la realidad. Es la manera más certera de tomar las cosas y tomar decisiones. Creo que así va a durar durante un largo rato, ya que las cosas más importantes para definir y resolver, se resolvieron. Pero el viejo nos dejó un montón de proyectos que seguimos definiendo y asumiéndolos. Y cada uno de esos proyectos que afrontamos nos sigue enseñando cosas de él. Sin estar hoy acá, él todavía nos sigue enseñando.

¿Entre los tres se distribuyeron tareas, o vos estás al frente, y con la responsabilidad que significa manejar distintas empresas cómo lo están manejando?

No creo que ninguno de los tres hermanos esté al frente. Eran tantas las responsabilidades y tantos los rubros en los que había que asumir nuevos títulos que por decantación y por intereses propios de uno y de otros en cuanto a lo que son los gustos, nos separamos las tareas. Siempre trabajando en retroalimentación y colaboración de toda la familia, y nos dividimos las sociedades entre los distintos rubros, y las mismas responsabilidades en cuanto a las cosas ajenas a las empresas que exigían una definición. Algo que le tengo que agradecer tanto a papá como a mamá (Laura García) es la fortaleza del vínculo familiar que siempre nos siempre inculcaron y es lo que definitivamente nos ayudó a seguir adelante y mantener el circo en funcionamiento. Nunca de la manera que lo hubiese hecho papá, porque nunca lo haremos como él, pero uno trabaja y avanza pensando en cuál hubiese sido la decisión que él hubiese tomado y sobre la visión y valores que tenía de las cosas.

¿Cómo es el trato que tienen con la gente, porque ustedes son nuevos afrontando todo esto?, ¿eras "el hijo de"...?

Eso es algo que uno tiene que saber siempre. No hay que dejar de tener los pies sobre la tierra. Y le hecho de que papá no esté no hace que ninguno de nosotros se convierta en papá. Ojalá pueda llegar a ser la mitad de lo que él fue en un montón de aspectos, y más allá del título que uno ocupe en las empresas hay un derecho de piso, hay valores y una visión que uno tiene que demostrar también, para ganarse la confianza y el apoyo de la gente. Por suerte él supo consolidar equipos de trabajo y ante esta enorme adversidad de lo que fue perder el corazón y cerebro de las empresas, los empleados se mostraron sólidos y solidarios. Supo mantenerse dentro de sus roles, otros asumieron roles nuevos, tanto el personal administrativo como el operativo. Recorremos los distintos sectores y encontramos una cercanía que pensé que iba a ser más complicada conseguir, sabiendo que estoy acá siendo el hijo de. No es lo mismo ser el dueño, que formó un circo, que ser el hijito. Uno tiene que entrar con humildad, con un perfil más bajo, y aun así no se sabe qué respuesta se puede tener. Pero fue muy cálida la manera que respondió todo el personal ante esta dificultad que se nos presentó.

¿Seguramente se apoyaron en los empleados, pero más allá de eso tuviste que madurar de golpe laboralmente hablando sobre todo?

No lo sentí en el proceso, quizá. Mirando un poco para atrás se nota la forma que cambió drásticamente nuestra forma de vida, o la manera de ver las cosas o cómo se toman las decisiones. Por el hecho de que antes no tomábamos decisiones, sino que las tomaba mi papá. Y las que tomaba yo era sobre si me iba a competir con los caballos a Buenos Aires o a Mar del Plata, nada más que eso. Creo que tomar decisiones que puedan repercutir directa o indirectamente en muchas personas y familia es lo que te hace crecer como persona. Ahí es donde hay que poner los pies sobre la tierra y saber que dentro de la visión y valores que tenía papá, más allá de lo grande y fuerte que se lo veía económicamente, ya que dejaba sus propios intereses de lado para generar un bien común.

¿Hoy sentís que están navegando más tranquilos, firmes y seguros después de todo lo que se les vino encima?

Puedo decir que sí. Los primeros meses fueron una etapa de transición bastante abrumadora, en la que había bastante desconcierto más que nada en la familia. Porque los empleados en cada una de las empresas se mostraron muy sólidos, pero nosotros teníamos que asumir muchos roles nuevos y a veces uno no sabe cómo encararlos, te preguntás qué va a pasar a la hora de tener una reunión con equis persona, quién la va a asumir y quién no, cómo hubiese hablado papá, en qué posición me tengo que poner porque más allá de lo que hizo él yo no entro siendo mi viejo. Estos meses fueron los más capitalizados de nuestras vidas, definitivamente, y todos los días es un aprendizaje nuevo de vida. Por eso digo que estos desafíos que dejó papá a todos nos siguen enseñando muchísimo y nos siguen formando como personas.

La sangre Orifici está, el pensamiento Orifici también, y tal vez eso es un plus que te permite afrontar un cara a cara con empresarios de otra manera, ¿es así?

Puede ser, si. Para todo. Obviamente, no dejan de ser experiencias totalmente nuevas. Pero a veces uno se acuerda desde dónde vino mi papá y nos acordamos que era un tipo que a su corta edad tuvo que dejar los estudios para llevar su comida a la casa y supo encarar, con la misma frialdad, un laburo en el que tenía que parar palos en un bowling o arreglar un aire acondicionado como pelear un presupuesto contra los jefes más importantes de Loma Negra o Cementos Avellaneda. El iba poniendo la misma cara en todas las situaciones que le presentaba la vida, y a veces hay que abrazarse a eso porque para él también hubo muchas situaciones que fueron nuevas y aun así las encaraba con seriedad para saber afrontarlas.

¿Qué comentarios que te llegaron te molestaron en este tiempo?

Hay comentarios, mucha gente hablando en la calle, y como están aquellos que hacen comentarios positivos también hay quien dice los negativos y le ponen IVA y ganancias en cima. Pero muchas veces en la familia hemos sentido frustración o impotencia más que nada, porque hay gente que habla de cosas que en realidad no estaban pasando. Versiones de cómo están las empresas o la familia o de cómo vamos en general, y la verdad es que se mantuvieron absolutamente todos los vínculos que papá formó y hoy día todos, no sólo la familia Orifici, tuvieron la reciprocidad después de la partida de papá. Y como hablamos en familia luego de estos comentarios que llegaron, decidimos que sea el futuro y nuestra manera de avanzar la que le dé la respuesta a esa gente.

¿Si hoy tenés que pedir un consejo, a quién se lo pedís?

Al viejo, aunque no está. Depende del ámbito del consejo. Fuera de broma, sueño con papá y sueño que le pido consejos. No me responde y estoy enojado por eso, pero le pregunto sobre cosas del día a día. Esto es verdad. Y si tengo que pedir un consejo, con Fernando (Bugosen) tenemos mucha confianza y él nos ha acompañado en muchas cosas. En este rol y en estos zapatos tan grandes en los que nos tenemos que parar, hay que saber asumir nuestras limitaciones y en base a eso rodearnos del mejor equipo o de los mejores profesionales, porque hay cosas nuevas y uno a veces tiene que asumir que no está preparado y necesita asesoramiento, y así elegir a las personas correctas.

¿A qué le tenés miedo?

(...largo silencio). No le llamaría miedo, pero tarde o temprano, a corto, mediano o largo plazo, más allá de lo que haga con mi vida personal o las decisiones personales que tome, o que la familia haga con sus decisiones...poder terminar de cumplir varios proyectos de papá.