09.05 | Información General Las bajas temperaturas de la semana pasada se hicieron sentir en las escuelas

El frío, una nueva amenaza para la presencialidad

El invierno apenas si se asomó un par de días y anticipó que (ante un escenario inédito) en la educación no van a ser fáciles las cosas cuando lleguen las crudas heladas. Hoy, los chicos ya están en el aula con gorros, guantes y mantas.


Daniel Lovano - [email protected]

Todo ha sido nuevo.

Desde que un día indeterminado de fines de 2019 salió de un mercado de animales salvajes de Wuhan para colonizar y aterrorizar al planeta, el virus de la COVID-19 no ha dejado de proponer desafíos para los que no había respuestas preexistentes.

Resultaría ocioso citar para la Argentina qué, cuándo, dónde fueron apareciendo los dilemas a partir de marzo de 2020.

Ahora le toca a las clases presenciales, con protocolos específicos, con pautas escritas en el plan jurisdiccional para un contexto de duras condiciones climáticas.

Nunca había sucedido hasta hoy, porque el año pasado no hubo clases presenciales, y aún no llegó lo más crudo del invierno, ni las mínimas rompieron para abajo la barrera de 0º, sin embargo la semana que transcurrió docentes y autoridades educacionales empezaron a corroborar lo difícil que va a ser la cosa.

El lunes la mínima fue de 1º, el martes de 2º, el miércoles de 4º, el jueves de 5º y el viernes de 6º. Lo sufrieron los chicos y lo padecieron docentes.

Algunas profes, consultadas para esta producción, graficaron que ingresar al aula fue como atravesar la puerta de una cámara frigorífica.

Hay protocolos, hay un plan jurisdiccional que empezó a regir.

¿Será suficiente, o el frío tan crudo del invierno olavarriense pondrá en jaque a la presencialidad en los distintos niveles de la educación?

Las recomendaciones atravesaron su primer examen esta semana:

* Abrir las ventanas tanto como sea posible durante el horario escolar.

* Dar clases con las puertas abiertas.

* Aprovechar el tiempo de descanso e higiene personal para reforzar la ventilación con la apertura total de todas las aberturas.

* Usar sistema de calefacción en forma habitual, pero siempre debe haber aire exterior mediante la apertura de las aberturas.

* Es conveniente realizar ventilaciones con frecuencia, aunque sean por un lapso breve. Se sugiere, en ese sentido, abrir las ventanas cada 15 ó 20 minutos y de 2 a 5 minutos.

"El criterio sanitario debe prevalecer sobre el bienestar térmico o la eficiencia energética, siendo recomendable que los y las estudiantes y los y las docentes vayan más abrigados de los habitual para poder ventilar las aulas con temperaturas exteriores bajas.

"Lo mismo respecto a los ruidos. Es preferible reducir el ruido en pasillos que cerrar las puertas" dice la notificación que recibieron los docentes.

¿Pueden proyectarse estos puntos y estas recomendaciones cuando el invierno se haga presente con toda su fuerza en junio, julio, o agosto?

Edith K. es docente de nivel primario y el martes regresó en horas del mediodía a su casa literalmente descompuesta por el frío que había soportado en el aula.

"Hay escuelas que tienen una cierta infraestructura para poner en práctica este plan, pero hay otras que no y se hace muy difícil, no sólo para los docentes, sino para los chicos que deben estar todo el tiempo sentados" apuntó.

Silvia A. es profesora de nivel secundario y contó que las marcas térmicas la tomaron desprevenida en su rol de madre.

"Cuando llegué a casa el primer día de bajas temperaturas mi hija me comentó que su hermanito había regresado congelado del colegio. Al otro día fue con camiseta térmica, calza térmica, medias térmicas, campera y una bufanda que -llegado el caso- podía usar como manta. Pero la gran mayoría de los niños no están en condiciones de contar con estas prendas específicas para el invierno" analizó.

Como profe contó sus vivencias en la semana: "Nosotros, los profes, en clase estamos parados, nos movemos, caminamos, pero los chicos deben estar sentados, y cuando llegan los recreos que juntan alrededor de la estufa, con lo que se rompe el protocolo en cuanto al distanciamiento social".

La directora de un establecimiento primario que pidió reserva de identidad y de su establecimiento, reveló que sus alumnos fueron autorizados a concurrir con una vestimenta inédita.

"Están en clase con camperas, gorros y guantes, cosa que nunca antes había acontecido, y también tienen permitido asistir con una manta o frazadita para cubrirse las piernas" dijo.

Los recreos también son en modo pandemia. "Como deben estar sentados y no pueden correr, algunos se tapan las piernas con las mantitas. Otros tratan de juntarse alrededor de los calefactores y nosotros enseguida los disuadimos porque no respetarían el distanciamiento" señaló.

"A los nenes del jardín les sanitizamos sus manitos y después les volvemos a colocar los guantes" precisó una docente del nivel preescolar.

"Vamos a ver qué pasa en julio" enfatizó.

Su última frase fue toda una síntesis de la psicosis del momento: "Estamos tan atravesados por esta pandemia, que vemos un nene con moquitos o estornudan, tosen, o dicen que les duele la cabeza y temblamos. Es increíble esta situación, parece ciencia ficción".

María Elisa Risé es la secretaria adjunta de SUTEBA (Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires).

"Está previsto en el plan jurisdiccional que, si no andan los calefactores por algún motivo, con menos de 10 grados las clases deben suspenderse" recordó.

"El clima fue generoso hasta ahora, pero a partir del martes empezó a hacer mucho frío. Me parece que ahora nos vamos a tener que poner las pilas para adoptar un criterio común. Además del riesgo por COVID, es una época que los pibes también se enferman, y no es nada agradable estar en el aula muertos de frío" afirmó.

Este lunes (ver nota con Bruno Di Carlo) habrá una reunión UEGD y entre los puntos centrales a tratar se va a poner sobre la mesa la cuestión del frío y las clases presenciales.

"Hay que ver si en los hechos existen las condiciones como para llevar adelante las clases. Además, debatíamos que no es lo mismo el invierno en Olavarría, Bahía Blanca o Tandil que en San Nicolás. Me parece que acá va a hacer falta mucho sentido común y estar atentos" consideró María Elisa.

"Esto fue previsto para esta situación excepcional. Pero en una de esas lo que está previsto no alcanza o no resulta. Hay edificios que son mejores que otros" determinó.

En este aspecto, puntualizó que "hay variables que tienen que ver con la dimensión de los salones, la altura de los techos, la potencia de los calefactores que sin duda van a incidir en el clima del aula respetando los periodos de ventilación necesarios. Habrá que ir evaluando" acotó.

"Cuando las condiciones no son aptas, no se pueden dictar clases. Creo que es la discusión que se viene para cuando llegue el frío. Se está volviendo a plantear también darles algo caliente a los chicos" anticipó.

La secretaria adjunta de SUTEBA opinó que "debe quedar claro que, ante tal situación, tal situación o tal otra situación no hay dictado de clases, porque no se pueden exponer ni a los chicos ni a los profesores a condiciones adversas. Además, no se van a enfermar de COVID, pero se van a enfermar de otra cosa".

"La pregunta es, y yo no la puedo responder, ¿va a alcanzar la calefacción con una ventilación? El riesgo es que no ventilemos para no enfriar el ambiente y estaríamos violentando el protocolo. Este protocolo va a ser puesto a prueba ahora" advirtió.

"Todos queremos la presencialidad, pero una presencialidad cuidada y en condiciones de poder trabajar. Si se torna en un sufrimiento me parece que no hay mucho para decir" subrayó.

Un aviso -sólo eso-, dio el invierno la pasada semana, y ya saltaron las alarmas en las escuelas.