09.05 | Columnistas El fin del Estado de Bienestar, Kicillof quiere quebrar el embrujo. Algunos nombres locales

Los temas de los políticos y los de la gente, la ley intocable, y las internas seccionales

Ezequiel Galli prepara su armado para el distrito pero todavía debe cerrar el de la Séptima. El radicalismo le presentaría batalla. El monzoísmo y los peronistas republicanos presionan por lugares en las listas. La Cámpora y el eje de la vacunación. La pandemia no afloja y la economía agoniza.

Cacho Fernández

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La pandemia ha desangrado a muchos Estados del mundo por la necesidad de asistir a los sectores más vulnerables de la sociedad. Los gobiernos que fueron responsables, debieron fortalecer el sistema sanitario para poder enfrentar el avance de la enfermedad e impedir que el sistema colapsara por no tener la infraestructura suficiente. Mucho de ello ya está pasando en el Conurbano bonaerense por la falta de políticas sanitarias durante por lo menos medio siglo de gobiernos provinciales y municipales que se preocuparon mucho más por la permanencia en el poder y por la construcción de una base clientelar que por mejorar los servicios. Se dice que el oficialismo prepara 10 millones de tarjetas Alimentar para ello.

Por lo tanto, en la medida que no se avance en la lucha contra la pandemia mediante la vacunación, costará muchísimo en el mundo, especialmente en América Latina, reconstruir el Estado de Bienestar.

Para ello, fundamentalmente se debe tener calidad institucional, por lo que Argentina está cada vez más lejos de contar con esa herramienta fundamental para la recomposición de un sistema que hoy no cuenta con esa base institucional.

La institucionalidad argentina está en riesgo y hoy, con la lucha maniquea que el Gobierno viene librando con la Justicia, el peligro es aún mayor.

Como ejemplo de esta carencia de institucionalidad basta mencionar un caso, el de la provincia de Buenos Aires que hoy tiene a Julio Alak como ministro de la cartera de Justicia y a la vez consejero del Consejo de la Magistratura. Es decir, es uno de quienes sugieren a los magistrados y luego el que define.

El caso es verdaderamente patético y hace recordar aquel chiste de Crist en el que un jugador de fútbol, sospechando de un fallo del árbitro, le apunta a su compañero: "Che, ¿no crees que es demasiado que el referee cobre el penal y también se ofrezca a patearlo?".

En este país, que ha venido tomando ligeramente el tema institucional, el caso de la Provincia suele pasar inadvertido, como si no fuera relevante, cuando es la base de cualquier régimen político que pretenda una sociedad con democracia y justicia social. Es que hasta la distribución equitativa de la riqueza depende de un Estado consolidado dentro de los parámetros republicanos. Es decir, todo sistema socialmente justo requiere un buen funcionamento institucional.

La ausencia de ésta le abrió el camino a la corrupción que fue creciendo a la par del deterioro de la república y de la democracia. La corrupción, entonces, es de algún modo, la causa de todos los males sociales como la pobreza, la indigencia, el desempleo y la inflación.

Cuando la gente mira esto ya no quiere escuchar más relatos. Solo quiere una cuota de pragmatismo y no discursos vacíos y de ocasión contra la Justicia, simplemente porque un fallo les cayó mal. La controversia contra la Corte solo le importa a Cristina y sus seguidores, pero el discurso que dio el Presidente en ese acto de Ensenada se basó exclusivamene en eso. A su lado, su Vice quedó como una dirigente tibia o moderada a su lado y Sergio Massa quería estirar su barbijo hasta la frente o tener un pasamontañas para no mostrarse frente a semejante grotesco en el que se estaba reinaugurando un barrio a medio hacer y que seguramente se lo tenía así, abandonado, desde hacía tiempo.

Kicillof y la Rosada

El abandono de esos valores ha ido constituyendo paradigmas políticos sustentados mucho más en los caprichos que en la satisfacción de necesidades concretas. De ese modo se van consolidando verdaderos regímenes caprichosos y policiales y que decretan por ejemplo, prohibir la venta de tests rápidos de covid, o implementar controles un tanto vengativos a la salida de Capital y a la entrada del egido provincial.

Quizás todas estas medidas se encaminen a darle mayor visibilidad al Gobernador para no quedar desdibujado frente al peso de la pareja presidencial. Además, posiblemente Kicillof esté preanunciando su propia candidatura para 2023 ya que se considera un presidenciable y se considera dentro de la línea sucesoria antes o después de Máximo K.

Tiene todos los ingredientes para serlo: es un hijo dilecto de Cristina, ganó de manera contundente en la Provincia, desde el arrebato a la CABA cuenta con más recursos para su gestión y por ahí desea romper el hechizo que impide que un gobernador bonaerense llegue a la Rosada. El embrujo no será el de Blancanieves pero parece existir y Kicillof se tendría fe para conjurarlo.

La posible caida de los fragmentos del cohete chino completa este combo, y solo resta que al Gobernador se le ocurra prohibir el paso por sobre territorio bonaerense.

Pero Kicillof también está preocupado por lo electoral y ha enviado a su amigo Alejo Supply a recorrer la Séptima para colaborar con el diputado César Valicenti en la disputa seccional. El azuleño estuvo reunido con el intendente Galli para entregar material de seguridad vial, pero parece ser que el motivo central fue el de caminar la Sección porque también estuvo en Azul, Tapalqué y 25 de Mayo.

La Séptima será un territorio de arduas luchas puesto que el peronismo ortodoxo o el no K vuelve al territorio a disputar el manejo del voto de esa identidad. Los nombres son los conocidos y solo variará la intensidad de la disputa.

A nivel nacional se repetiría el intento seccional se refleja en la intención de los gobernadores de llevar dentro de dos años a Juan Schiaretti a la Presidencia.

Encuentros varios

Mientras el Municipio, en su área de Desarrollo Social trabaja con ocho de las treinta familias que ocuparon los terrenos del Barrio Lourdes, el gobierno busca afianzarse en otros barrios con la agrupación interna "Peronistas por el cambio", que integran Mariano Ciancio, Emilio Vitale, Andrea Rivas, Walter Vega, Javier Frías y otros peronistas no K con quienes se van reuniendo periódicamente. Esta semana lo hicieron con líderes barriales y dos grupos peronistas, uno de ellos con representación institucional, y van construyendo un poder territorial. Bueno, eso es lo que buscó Galli al integrarlos a su gestión. El grupo que conduce Mariano Ciancio viene manteniendo además algunos encuentros con dirigentes sindicales que no se sienten cómodos dentro del FDT. Esta semana hablaron durante casi dos horas con dos conocidos gremialistas y quedaron en seguir encontrándose. "Hablamos mucho y seguido", apuntaron desde la agrupación, como dijo De la Torre cuando se le preguntó por su relación con Florencio Randazzo, Urtubey, Lavagna y otros. Lo mismo ocurre con el monzoísmo que postula a Emilio Monzó en la Provincia y prepara a Emilio Moriones para 2023. Vendrían manteniendo una relación con Celeste Arouxet pero al parecer ese vínculo se habría ido enfriando. En tanto, Alejandro Celillo trabaja silenciosamente para o bien encabezar o ser el segundo senador, intentando contarrestar el armado de Galli con Azul. El radicalismo se organiza para las Primarias si es que no puede acordar con el intendente quien ya ha manifestado que no estaría dispuesto a una negociación.

Misión imposible

A su vez, Peronistas por el Cambio mantienen una estrecha relación con Mario Cura y el pichettismo que articula hoy con el Peronismo republicano de Joaquín de la Torre, Claudia Rucci, el mismo Pichetto, Jesús Cariglino y otros, que a su vez buscan la unidad peronista dentro de Juntos por el Cambio. La idea no parece ser la de conformar un espacio alternativo sino fortalecerse para ganar lugares dentro del espacio, o bien respaldar algún candidato propio o bien a María Eugenia Vidal a quien no le va a quedar otra alternativa que la de encabezar la lista de diputados nacionales en la Provincia.

Toda esta movida se conjuga además con la presión de los barones del Conurbano por derogar la ley que prohibe la reelección en sus cargos, lo cual parece prácticamente una misión imposible si es que no se resuelve por vía judicial, simplemente porque ni La Cámpora ni María Eugenia Vidal lo va a impulsar. Los primeros, absolutamente enfocados en el plan vacunatorio, quieren desalojar de una buena vez a los intendentes que se vienen perpetuando en el poder, y la ex gobernadora porque es una de sus leyes preferidas, sea por su autoría o por el sesgo institucionalista que contiene la norma.