10.05 

Día Mundial del Lupus: convivir con una enfermedad imprevisible

En Argentina, se estima que 1 de cada 2000 personas la padecen. Sus desencadenantes, síntomas, diagnóstico y tratamientos.

En 2004, la dirección del Comité Internacional de la World Lupus Federation declaró el 10 de mayo como el Día Mundial del Lupus.

El lupus es una enfermedad autoinmune -que el sistema inmunitario se convierte en el propio agresor- crónica y compleja que ataca a cualquier parte del organismo como la piel, articulaciones y órganos internos. Si bien no es mortal, actualmente no tiene cura.

La palabra "lupus" proviene de "lobo" en latín, ya que en la antigüedad se comparaba a las marcas en la piel quienes padecían la enfermedad con las mordeduras del animal.

En nuestro país, se estima que 1 de cada 2000 personas la padecen, es decir, alrededor de 28 mil argentinos.

Factores

No se conoce un solo factor determinante y exacto que provoque la enfermedad, sino que se trata de un conjunto de desencadenantes: por ejemplo, los genes. No es una enfermedad hereditaria, pero sí existe una predisposición genética en algunas familias. 

Otro factor clave son las hormonas femeninas: 9 de cada 10 personas con lupus son mujeres debido a la acción de los estrógenos.

Desencadenantes y síntomas

El lupus se manifiesta por algún desencadenante. Los principales son la exposición al sol o a los rayos ultravioletas y el estrés. Este último es muy importante, ya que el paciente debe evitar realizar sobreesfuerzos.

Aunque existen distintas variantes de la enfermedad, la más común es el lupus eritematoso sistémico (LES). Sus síntomas son la fatiga, cambios en el humor, depresión, ansiedad, dolor o inflamación en las articulaciones, erupciones en la piel y fiebre, con diferentes niveles de gravedad.

Diagnóstico y tratamientos

Diagnosticar lupus resulta difícil ya que los signos y síntomas varían considerablemente según la persona, y pueden cambiar con el tiempo y coincidir con los de muchos otros trastornos.

Además, no se puede diagnosticar mediante una sola prueba, sino a través de la combinación de análisis de laboratorio como pruebas de sangre y de orina, pruebas por imagen, una biopsia, signos y síntomas.

Los tratamientos tienen como objetivo mantener el lupus bajo control y minimizar los síntomas: reducir la inflamación provocada por el lupus, Inhibir la hiperactividad del sistema inmunológico, evitar recaídas y tratarlas cada vez que se presenten, controlar los síntomas como el dolor en las articulaciones y la fatiga y evitar, prevenir y minimizar el daño en los órganos.

Existen muchas clases de medicamentos: los corticosteroides, los antipalúdicos, el belimumab y otros como antiinflamatorios e inmunosupresores.