16.05 | La Madrid 

Daniel Ciolli, emblema del periodismo local

Ciolli es hijo de un sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial, que enviudó joven, y en pandemia perdió a su mamá y a su hijo, pero sigue aferrado a la vida junto a su amor, Susana, una porteña que conoció hace 12 años en Facebook.

Daniel Ciolli es un nombre de referencia en el periodismo de General La Madrid. Desde hace casi 30 años lleva adelante "Hoy en la noticia", el noticiero televisivo de la ciudad. La pandemia lo obligó a cambiar su modo de vida y su trabajo; sin embargo, sigue vigente con las emisiones diarias, aprovechando la tecnología.

Historias de vida lamadritenses. "Historias de vida lamatritenses" es una sección semanal que el área de Prensa de la Municipalidad que recoge testimonios de trabajadores y oficios. En esta ocasión habló con Daniel Ciolli.

Ciolli es hijo de un sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial, que enviudó joven, y en pandemia perdió a su mamá y a su hijo, pero sigue aferrado a la vida junto a su amor, Susana, una porteña que conoció hace 12 años en Facebook.

Sentado en el porche de su casa, frente al nuevo Jardín Maternal "Ángel de la Guarda", Daniel Ciolli recuerda todas las batallas que le ha presentado la vida. Hace trece meses que no sale de su casa, ya que la pandemia fue un duro golpe para su rutina diaria, pues al pertenecer a los grupos de riesgo decidió cuidarse. El mensaje que le llegó hace unas semanas comunicando su turno para la administración de la primera dosis de la vacuna AztraZeneca fue un alivio inmenso.

El equipo de mate reposa sobre una mesita de madera que está frente a él, la yerba está un poco lavada, pero no parece importar, y la nueva normalidad impone la regla del mate individual. El ambiente es tranquilo, unos chicos juegan al básquet en el playón del Canadiense y sólo se escucha de fondo el ruido de un vecino cortando el pasto.

Todos lo conocen como "Gringo", salvo los más chicos que le dicen "el señor de la tele". Desde hace 33 años se dedica al periodismo. Años de trabajo y sacrificio han tenido como resultado una larga y muy fructífera trayectoria a nivel local. Se puede decir que la profesión lo eligió a él y no al revés, ya que hasta los 38 años Daniel se dedicó a la carpintería, oficio que heredó de su padre.

Su incursión en el periodismo comenzó en el año 1988, cuando Carlos Paillet lo llevó a conocer el funcionamiento de la recientemente inaugurada FM La Madrid (perteneciente a la Municipalidad), la primera en la localidad. Desde ese momento se aferró a la profesión y no la dejó ir. Tuvo programas radiales de música italiana, informativos y de deportes. Años después fue, junto a Fernando Manso, el primero en realizar un programa de televisión en vivo en la ciudad. Y así permaneció -y lo sigue haciendo- en el canal de televisión local, formando parte de la mesa de todos los lamadritenses. ¿Su programa? Un clásico: "Hoy en la Noticia2.

Pero su historia es mucho más profunda, está marcada por luchas que lo atravesaron y le dejaron varias enseñanzas de vida.

"El año pasado fue terrible para mí, porque perdí a mi hijo y a mi mamá. No fue por Covid, pero te pega de una manera que no sabés para dónde agarrar. De mi hijo no me pude despedir, y cuando mi mamá falleció me avisaron que estaba en el cementerio y la pude ver 10 minutos, más no se podía", dice Daniel.

Al recordar a sus padres, cuenta que eran polos opuestos. Su mamá era de Las Martinetas y había nacido en la estancia Defensa, mientras que su padre era inmigrante, oriundo de Fontegreca, Italia, "a 30 kilómetros de Nápoles", explica Daniel. Con nostalgia recuerda que su papá llegó en 1950 luego de vivir las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.

"No tengo recuerdos de mi papá hablando de la guerra, nunca hablaba. Un día le pregunté sobre una película de guerra y me dijo 'pero eso es una película..., yo lo viví', dice El Gringo y recuerda el peor momento que vivió su papá en aquella época: "Un día él salió a buscar comida y vio cuando una bomba de los nazis cayó en la casa. Cuando entró, la encontró (a mi abuela) destrozada pero viva, quien le dijo 'Andate porque te van a matar'. Esa fue la última vez que la vio. Fueron sus últimas palabras"... Una situación que sin dudas repercutió en la crianza de Daniel y sus hermanos, "Yo no me llevé muy bien con mi papá, pero con el tiempo pude entender muchas cosas y sin dudas estas vivencias me ayudan a entender su forma de ser", dice mientras la luz anuncia que el atardecer está llegando y con el devenir de las historias de a poco comienzan a encenderse las luces del barrio.

En un momento, Susana, su pareja desde hace 12 años, sale a la vereda. Cruzan algunas miradas cómplices, él se ríe y se le iluminan los ojos. La historia de ese amor es muy particular. Y podría decirse que pocas de las que empiezan como la suya terminan con final feliz.

Se conocieron por Facebook. "Yo estaba casado y me quedé viudo (en el año 2006). Los dos chicos más pequeños vivían conmigo, el menor tenía 12 años. En 2009 no tenía mucha tecnología, pero tenía un montón de amigos de Brasil, de Japón... ellos me contaban cómo eran sus países. Hasta que un día una señora me pone "Hola, ¿cómo estás?", cuenta Daniel. Era Susana. "Mira las casualidades de la vida que ella era viuda también y el hijo más chico tenía 12 cuando se murió el papá", relata.

Entusiasmados, estuvieron hablando seis meses hasta que decidieron que se tenían que conocer. Susana vivía en Buenos Aires y él en La Madrid, por lo que buscaron un punto en común para encontrarse: Tandil.

"Lo primero que pensé cuando la vi fue 'Es ella, la de la foto' ", cuenta Daniel entre risas, haciendo alusión al peligro de conocer gente online.

A partir de ese primer encuentro su historia de amor comenzó, no sin baches pero firme, con el respeto recíproco como bandera. Susana se mudó a La Madrid, estuvieron seis años de novios hasta que se casaron y ya llevan más de una década juntos. Las vueltas de la vida... En medio de la oscuridad por la que vagaba su vida, Susana llegó para llenarla de luz.

"Yo no había quedado bien de la viudez, eran momentos difíciles y me sentía solo... Voy a decir una frase fuerte, pero estoy seguro de lo que digo: ella me salvó la vida. Se lo digo siempre", y continúa con su mirada cómplice y dulce, hasta que la luz de las estrellas se encienden en el cielo y nosotros apagamos la cámara, y nos vamos en silencio, seguros de haber escuchado una historia maravillosa, llena de amor, dolor, fe y fortaleza. (Fuente: nota publicada originalmente en Prensa La Madrid)