22.05 | Información General DIA DEL FIDEERO. Baglio

Cara nueva, pero las pastas son las de siempre

  

"Nosotros estamos desde el 1 de septiembre a cargo de Casa Baglio. Empezamos trabajando a un 40 por ciento en ese momento. Le compramos el fondo de comercio a Alejandro Baglio (el nieto de don Felipe, el fundador de Casa Baglio, que inicialmente estaba en 9 de Julio y Vélez Sarsfield), pero lo que aquí prevalece es la receta de los ravioles que se mantiene igual de perfecta desde hace 68 años. Inclusive aquí con nosotros sigue trabajando Yanina Baglio, la hija de Alejandro, es decir la cuarta generación, quien es la que se encarga de los rellenos y que tiene la receta mágica. Sólo ella la tiene. Así se mantiene la tradición" comenzó explicando Emiliano Zapata, el nuevo referente de la tradicional empresa familiar que es un verdadero ícono de las pastas olavarrienses.

"Yanina trabajó toda la vida con sus padres, Alejandro y Laura, así que tiene todas las recetas de las pastas que hacemos todos los días" agregó Emiliano, quien sigue con esa tradición que comenzó don Felipe Baglio, siguió su hijo Carlos, luego Alejandro y ahora -aunque no al frente del negocio- Yanina Baglio, la cuarta generación.

"Además de las mismas recetas, continuamos con el mismo equipo ya que siguen Alejandra que está hace 20 años, Tomás que entró a los 17 y tiene 34 y es otro empleado de siempre, y era la mano derecha de Alejandro, y se encarga de hacer todas las pastas. Además de Natalia, claro. Lo único que cambió es que estoy yo y mi papá Carlos en la atención al público y en el manejo del negocio, nada más. Lo que se pueda mejorar, bienvenido sea, o agregar algunas cosas como postres, pastelería y panadería, ya que ahora hay milhojas, acturs, palmeritas, berlinesas y tortas fritas, que los días de lluvia vuelan, ya que mi papá es panadero; también bebidas en toda la variedad de vinos -de precios económicos hasta uno de alta gama-, gaseosas y jugos, así como cosas de almacén. La gente viene a comprar el almuerzo o pastas para la cena, y también se lleva el postre o algo para comer por la tarde también, y la bebida por supuesto" siguió explicando Emiliano.

"Después los viernes seguimos manteniendo el mondongo a la española con la receta de toda la vida. Una porción cuesta 500 pesos, pero es abundante, diría que es una porción y media. Es que nos destacamos en hacer buenas porciones, ofreciendo al cliente un muy buen producto, sabiendo que se lleva una comida con la mejor materia prima, y no escatimamos en la cantidad. Sabemos lo que cobramos, porque cobramos bien, pero la gente se lleva un excelente producto. Esto es lo principal para nosotros, darle calidad al cliente" señaló Emiliano, de sólo 25 años (cumplidos el 11 de mayo, taurino hasta la mécula) y que descubrió que le encanta atender al público y todo lo que tiene que ver con lo comercial, aunque cuenta una historia de su vida que sorprende un poco.

"Yo estuve 4 años viviendo en Capital Federal. "Estudié cine y animación 3D, con una pasantía en edición en El Popular y Canal Local, en 2015. Formé parte de "Dos días en tu futuro", que era un programa que te hacía ver lo que ibas a hacer el día de mañana. Pero cuando terminé la carrera, en junio, en pleno comienzo de la pandemia, todo se complicó. Las alternativas eran dos: irme del país o quedarme en capital, pero ninguna fue posible. Volví a Olavarría porque se decía que en diciembre todo iba a estar normal, pero acá el panorama fue totalmente distinto. Y a las dos semanas mi papá me dijo de encarar juntos este negocio. Si bien mis padres están separados, tienen buena relación y cada uno por su lado tienen pandería, desde siempre, así que me animé y a los dos meses arrancamos con Casa Baglio", contó Emi.

"El negocio estaba al 40 por ciento, los dueños anteriores ya querían dejar después de tanto tiempo; es que es mucho cansancio y estrés, y si bien para mi es algo totalmente nuevo creo que la sangre comercial la llevo en la sangre por mis viejos. De estar todo el día en la computadora pasé a esto, pero apliqué lo que aprendí en mi carrera metiéndole publicidad y redes sociales, y el comercio fue levantando muchísimo. Cuando entramos hacíamos 2 jaulas de acelga por semana para hacer los rellenos de ravioles, y hoy estamos en 14 por semana. Le dimos otra vuelta de tuerca. Yo no tenía idea de lo que eran las pastas, pero fui interiorizándome y aprendiendo cada día. Le apunto a los jóvenes para que vean la calidad de pastas que tenemos, así como la variedad, en cuanto a postres también, además de los clientes de toda la vida que siempre vienen y que al principio me preguntaban quién era, porque estaban acostumbrados a que los reciba otra persona. Pero ahora está todo bien, por supuesto, ya me conocen" siguió diciendo el nuevo conductor de Casa Baglio, que luego de tener a Alejandro y Laura durante 35 años como propietarios, ahora cambió de conductor. Pero la esencia, la calidad, la materia prima, siempre será la misma.

Dentro de todo lo tradicional que siempre se vendió en Casa Baglio, Emiliano destacó que "lo tradicional son ravioles de verdura, que son los que más conoce la gente y lo que más se vende. Pero como variedad incorporamos otros ñoquis, ya que antes se hacían de espinaca o papa, pero con Tomás le dimos una vuelta de rosca y ahora hacemos de pesto (que a la gente les ha caído excelente), de calabaza, de tomate y albahaca, de remolacha. Y salen muchísimo también, los de pesto y tomate-albahaca son un golazo. También agregamos fideos rellenos: antes había de jamón y queso, y verdura, pero agregamos los de masa de espinaca con relleno de ricota y nuez, y los de masa de tomate y albahaca con relleno de cuatro quesos. De vez en cuando hacemos los de masa de remolacha con relleno de calabaza, para la gente que es vegetariana por ejemplo, así que tratamos de llegar a otro público y tiene otra opción".

"El pan siempre estuvo, pero ahora está el pan de nosotros y la gente también lo adoptó, lo mismo que a la galleta de campo que antes no se vendía. Pero tenemos muchísimo público que es de campo y se lleva 10 planchas de ravioles de verdura para freezar y dos o tres galletas que las guarda en el freezer; también tenemos variedad de almacén, lácteos, salsas, etc." siguió diciendo Emiliano, para finalizar resaltando que "me dí cuenta de que si bien la carrera que estudié me encantó, lo mío son los negocios, el comercio, estar con la gente, preocuparme de que las cosas tienen que salir bien, de estar al tanto de lo que necesitan los chicos en la fábrica. Descubrí que lo que me gusta es ésto, que quizá mis padres me lo enseñaron inconscientemente desde chico".