22.05 | Información General Informe del Mercado Ganadero de Rosario (Rosgan)

Contexto mundial: se perciben vientos a favor en un mar de incertidumbres

En el contexto mundial se perciben vientos a favor para la ganadería vacuna. Tras un año de fuerte depresión del consumo producto de la pandemia, el hemisferio norte comienza a salir a paso cada vez más firme, recuperando los canales de demanda más castigados por el confinamiento 

María Julia Aiassamaria

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Tomando como referencia las últimas proyecciones publicadas por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) en el mes de abril, vemos que para 2021 se espera un consumo récord de carne vacuna a nivel mundial. Impulsado fundamentalmente por la demanda china, el consumo mundial de carne bovina superaría los 60 millones de toneladas equivalente carcasa, marcando un crecimiento del 1,6% en relación a lo observado en 2020.

Por el lado de la oferta, la situación es diferente. El fenomenal déficit de proteínas generado por el impacto de la peste porcina en China, creó súbitamente un nivel de demanda para el cual el mundo no estaba preparado. Esto generó una completa reconfiguración del comercio mundial de carnes, concentrando un flujo cada vez mayor hacia ese destino. Tres años después de esta fenomenal disrupción, los principales países proveedores están comenzando a registrar los efectos sobre su oferta de ganado, que los lleva a iniciar procesos de retención que reducen la disponibilidad actual. Es así como se empiezan a observar menores tasas de faena en los principales países productores de carne vacuna, como Australia, Brasil, Argentina e incluso Nueva Zelanda, donde también se registra una baja estacional. En el caso particular de Australia, sin dudas se suma otro factor determinante que agudiza esta escasez. Recordemos que este país oceánico, viene de transitar una prolongada y severa sequía que redujo drásticamente su stock vacuno, marcando los menores registros de los últimos 30 años. Tras la llegada de las lluvias y la consecuente recomposición de los campos, los ganaderos australianos han iniciado un fuerte proceso de reconstrucción de ese stock, quitando importantes volúmenes de hacienda de la faena.

Por su parte, la suba del precio del maíz también está jugando un rol fundamental a nivel producción que impacta directamente sobre los suministros de carne. La fuerte suba que experimentó el cereal durante el último año ha llevado a los productores a reconvertir sus sistemas de engorde, integrando una mayor proporción de kilos ganados a pasto a fin de reducir la composición del grano en el costo total de engorde.

Esta reconversión conduce a ciclos de engorde más prolongados y, en algunos casos, a menores pesos finales, con la consecuente caída temporal en la oferta de animales terminados para faena. Paradójicamente, detrás de esta fuerte apreciación del precio del cereal también se encuentra China, ya no como factor coyuntural sino como fuerte jugador del mercado de forrajes y alimentos para animales que llegó para quedarse.

En concreto, una oferta limitada por parte de los principales proveedores de carne y una demanda mundial firme están impulsando una tendencia al alza en los precios de exportación que, sin embargo, aun no expresan toda la suba que internamente ya muestra el precio de la hacienda.

Un dato clave en este sentido lo refleja el precio promedio del novillo vivo en los diferentes orígenes, donde los incrementos acumulados en los últimos doce meses promedian cerca del 50% en dólares mientras que el precio internacional de la carne aun no llega a convalidar esos aumentos. Este último desacople es determinante para los márgenes de procesamiento de la industria que, en el caso de Brasil un mes atrás llegó a ser, incluso, un factor limitante para el procesamiento.

Reflejo de este cuadro ajustado entre oferta y demanda es la suba que registra el Índice de precios de la carne elaborado por la FAO. Este Índice, integrado por una canasta de productos cárnicos de los cuatro tipos de carne (bovina, porcina, aviar y ovina) registra en abril su séptima suba consecutiva marcando una suba de más del 5% interanual, mayormente impulsada por un alza tanto de los productos bovinos como ovinos donde se registra este desbalance entre la solidez de la demanda oriental y la escasez de oferta general.

Claramente el mercado de carnes se encuentra cada vez más interconectado, siendo afectado directa o indirectamente por lo sucedido en cada uno de los distintos tipos de carne.

En este sentido, el mercado porcino también enfrenta tensiones entre oferta y demanda y esta tensión se ve reflejado en el resto de los segmentos. Sucede que la recuperación de la producción porcina en China pareciera no ser tan lineal como se proyectaba. Esta segunda ola de peste porcina ha llevado a anticipar la matanza de un volumen importante de lechones de bajo peso, ante el temor de un nuevo rebrote. A pesar del incremento de oferta temporal que esto produjo, a mediano plazo genera cierta disrupción en la tasa de recuperación que se venía registrando, por lo que su necesidad de importación seguirá firme, derramando esta firmeza al resto de las carnes.

En definitiva, los precios seguirán reflejando estas tensiones, la demanda está firme y mejor posicionada ya para comenzar a vislumbrar una recuperación del consumo post pandemia, mientras que la oferta se presenta con mayores restricciones para acompañar esta recuperación.

En concreto, nos encontramos ante un escenario de precios, al menos, sostenidos para todo el 2021. Argentina participa en este juego con un rol muy significativo, siendo el cuarto proveedor más importante de carne vacuna a nivel mundial y con un mercado interno que, a pesar su deteriorado poder de compra, sigue demandando tres cuartas partes de la producción total.

Sin embargo, a pesar de los vientos a favor que soplan desde el plano externo, el país aún debe navegar en un mar local plagado de incertidumbre ya no solo económica sino también política e institucional. De no ser por esta imprevisibilidad, el mercado de ganadero argentino es uno de los mejores posicionados para dar un salto cuantitativo y acompañar esta recuperación y posterior crecimiento del consumo, de cara a los próximos años.