25.05 | Información General Rodolfo Abraham y Ruben Gastón hablaron con EL POPULAR

El cierre del emblemático Club Social refleja la realidad que atraviesa el sector

Refugió evacuados durante las dos inundaciones, allí se cocinó para todos. Recibió personalidades como Mirtha Legrand y fue testigo de infinidad de casamientos o cumpleaños de 15. La pandemia aceleró los trámites frente a un cambio de mentalidad a la hora de pensar en eventos que venía desde un tiempo antes. Abraham dejó ahora la concesión del tradicional salón y Gastón desarmó todos sus equipos. Nostalgia e impotencia son los sentimientos de quienes se dedican a este rubro desde más de cuatro décadas. 

 Julieta Portillo

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"¿Quién no pasó alguna vez por el Social?", se pregunta Rodolfo Abraham rescatando la gran historia del emblemático salón ubicado frente a la plaza. El espacio que desde la semana pasada quedó vacío fue testigo de infinidad de casamientos y cumpleaños de 15, pero también hizo de refugio de familias olavarrienses durante las dos inundaciones que hubo en la ciudad, allí se cocinó para todos. Recibió personalidades como Mirtha Legrand, también a presidentes y funcionarios de la política.

Rodolfo empezó allí trabajando con su padre, quien tomó la concesión del salón en 1978 y Ruben Gastón se sumó más tarde como Dj. Ambos son ahora socios (junto con Emiliano Ruiz) en el salón de La Rural, el espacio que todavía conservan a pesar de las dificultades de esta pandemia que golpea al rubro desde hace más de un año, con facturación cero.

Sin posibilidad de trabajo, sin dudas el sector de eventos es el que más ha sufrido las consecuencias de la pandemia en términos financieros. Y el Club Social "es otro salón que se perdió", resume Rubén.

Explica que "cerraron muchos a lo largo de todo este año y pico. Yo tuve que dejar la estructura pelada, sin nada y hablé con la gente del consorcio que me contó que recién este mes se pudo alquilar la parte de abajo para un gimnasio. Pero son tres salones los que hay ahí: uno VIP atrás, otro adelante y el de abajo, a veces había tres fiestas por fin de semana".

Nostalgia e impotencia son los sentimientos de quienes se dedican a este rubro desde hace más de cuatro décadas. Sostienen que "no hubo ayuda del Estado en nada. Pagamos impuesto municipal, Seguridad e Higiene, Ingresos Brutos, IVA, Ganancias, Bienes Personales, aportes y Impuesto Inmobiliario. Pagamos todo como si hubiésemos trabajado. Eso no es una ayuda", declara Abraham mientras hace mención a los pocos cuatro meses de gracia que otorgó la Comuna entre agosto y diciembre del 2020, exceptuándolos de cumplir con la tasa de Seguridad e higiene.

"Hoy estoy con todo al día", asume Abraham al tiempo que desafía "a cualquier político para ver si tiene los impuestos al día. Yo estoy al día y con el negocio cerrado desde hace más de un año".

Desde su Facebook Rubén Gastón hace público el momento que atraviesa junto con fotografías de todo aquello que supo montar en este tradicional lugar a lo largo de una década y que debió embalar apremiado por el contexto actual. "Hoy me tocó desarmar el salón del Club Social. Estuve diez años realizando eventos allí, pero por razones de público conocimiento nos vimos obligados a cerrar. Es lamentable lo que nos pasa a todos los que estamos organizando eventos".

Desde el desembarco de los primeros casos de Covid al país, en marzo del 2020, eventos de tales características no están permitidos. "En febrero tuvimos las posibilidad de hacer fiestas pero sin baile".


Cuando todo esto pase "habrá que empezar de cero"

En poco más de un año de pandemia, en Olavarría "han cerrado fácil diez salones de eventos y de los 25 peloteros que había", describen.

Rubén comenzó a trabajar en el Club Social con los padres de Rodolfo. "Primero ellos tenían la concesión de un salón en el barrio Jardín, ahí ya empecé con ellos y después me llevaron al Social. La familia Abraham hizo una empresa importantísima de eventos en Olavarría", cuenta.

Para que el cierre del emblemático salón se concrete jugaron muchos factores, pero sin dudas la pandemia profundizó la necesidad de amoldarse a nuevos tiempos. Los costos de mantenimiento con facturación cero en largos 14 meses aceleró algo que se venía analizando desde aquella normalidad que se vivía antes de marzo del 2020. "Hay un cambio de mentalidad en cuanto a los eventos. Una chica de 15 años no conoce el Club Social y cuando se piensa en este tipo de fiestas siempre las preferencias se inclinan hacia quintas o salones que tienen espacios verdes".

Solo en febrero estuvo la posibilidad de retomar la actividad, pero lejos de aquellos eventos que se conocían antes de que llegara la pandemia. "No se podía bailar, imaginate lo que puede ser una fiesta sin baile. Decile eso a un cliente, no contrata un servicio para fiesta ni loco", dice Rubén Gastón.

Esto, frente a un contexto de crisis del sector llevó a que Rodolfo Abraham tuviera que tomar la decisión de optar por quedarse solo con La Rural. "Con la gente de El Social quedó una excelente relación, pero lamentablemente tenía que tomar una decisión, ya no podía dilatar más esto", cuenta.

De extensa trayectoria en el ramo, explica que "la pandemia nos pegó fuerte a quienes estamos en este rubro. No tuvimos ningún tipo de ayuda estatal, nos largaron a un pozo ciego".

Asumir los costos de mantenimiento sin poder trabajar durante tanto tiempo necesitaba una salida urgente. "Me dijo: 'me voy en mayo, vos tenés tiempo, andá sacando las cosas tranquilo'. El martes decidí desarmar todo y no sabía por dónde empezar. Saqué algunas fotos para que me quedaran de recuerdo", declara Rubén Gastón que hace 43 años trabaja en eventos.

Rodolfo Abraham creció en el Club Social. "Desde los 9 años que estoy ahí", dice después de más de 40 años de trabajo ligado a este céntrico salón. Agradece a sus padres "porque me dejaron este nombre y este camino. A mi señora y mis dos hijos también porque no debió haber sido fácil aguantarme encerrado después de tantos años de trabajo. Y al personal porque hemos sido un grupo, un equipo; no hay empleados y empleador. Estos son los tres pilares fundamentales para mi".

En un contexto tan difícil, para Rubén Gastón "hay que destacar la importancia de estar bien, de tener salud. El resto, por más que uno se dé manija termina siendo secundario aunque se me plante un lagrimón. Tengo colegas míos que lo están pandando mal, que estuvieron internados".

El sector de los eventos es uno de los más amplios. "Hay mínimo 12 rubros y una cien personas trabajan en cualquier evento: desde Djs, fotógrafos, floristas, ambientadores, diseñadores de moda, fleteros, gente que carga y descarga, los que alquilan mantelería o fundas para las sillas, etc, etc".

Por contrapartida, "es uno de los sectores más perjudicados en todo esto", analizan. Reuniones, manifestaciones y hasta un pedido de audiencia con el presidente Alberto Fernández han sido parte de los reclamos que el sector llevó adelante en la ciudad y también a nivel nacional.

Ni Rubén ni Rodolfo imaginan cómo estará el sector cuando todo esto pase y la pandemia se convierta en anécdota, cuántos de los que cerraron volverán a apostar por esta actividad. Lo que saben es que aquellos que todavía aguantan y sobreviven a esta crisis en muchos casos deberán "empezar de cero, de a poco. "Ojalá que esa normalidad no tarde mucho más en llegar".