26.05 | Información General 

Día del visitador médico: "es un trabajo hermoso que se me cruzó en la vida y me subí al tren en el momento justo"

El 26 de mayo de 1947, el Dr. Ramón Carrillo consideró una función esencial para los auxiliares de la salud. Flavio Amici, visitador de Olavarría hace 15 años que abraza esta profesión. 

Nacido hace 50 años en Guerrico, "un pueblito de mil habitantes cerca de Pergamino" -aclara-, Flavio Amici es visitador médico desde hace quince años, aunque su historia con esta profesión nació en Olavarría, cuando vino en 1998 y en ese momento su trabajo era totalmente distinto.

"Vine a Olavarría y empecé a trabajar en una estación de servicio de Moreno y Belgrano, de Carlos Demartino, que antes era la Esso y ahora es Axion. Y mientras trabajaba comencé a estudiar. Hice el curso de visitador médico que hice en el Instituto Santo Tomás de Aquino, en Azul, ya que uno de los visitadores médicos que ahora está jubilado (Carlos Landoni) me ofreció hacer ese curso que duraba un año y medio, en tres etapas, porque son tres cuatrimestres. Así que acomodé los horarios en el trabajo para poder viajar a Azul: entraba a las 6 a la estación de servicio hasta las 14, me bañaba y comía algo, y a las cuatro de la tarde me tomaba el micro en la Terminal; estudiaba hasta las 23 y después tomaba el micro de regreso para llegar después de la medianoche, y a las 6 otra vez en el trabajo" recuerda Flavio, casado con Natalia Garay, con quien es padre de Sofía (18) y Thiago (8). "En aquel momento teníamos una hija, pero ya con mi trabajo en al visita médica nació Thiago", agrega.

"Después dejé la estación de servicio y comencé a trabajar en una droguería de Horacio Sarazola, durante dos años. Luego salió una posibilidad para ocupar una vacante en el laboratorio Baliarda, donde estuve casi cinco años, y con el correr de los años me tomó Montpellier, donde estoy hace casi diez años que se van a cumplir el 1 de octubre" señaló Flavio, quien es uno de los seis visitadores médicos que hay en nuestra ciudad y todos se llevan muy bien, vale aclarar, más allá de que trabajen para distintos laboratorios. Los otros profesionales son: Gustavo González, en Casasco; Pablo Schmidt, en Roemmers; Ezequiel Schmidt, en Gador; Alvaro Samaniego, en Raffo, y Lucas Miguel, en Investi, además de él -Flavio Amici- en Química Montpellier.

Respecto del trabajo y la zona que debe cubrir para Montpellier, Flavio dice que "el rol de visitador médico, o APM se le llama también, que es Agente de Propaganda Médica, es promocionar e informar al médico de los distintos medicamentos que tienen los laboratorios. Entonces le comentamos cuál es la posología, etc., más allá de que los doctores conocen las cualidades. Pero les damos a conocer los nuevos productos que tiene nuestro laboratorio. En tanto que la zona que cubro en este momento es todo el partido de Olavarría, Azul, Tapalqué, Bolívar y 9 de Julio. Por ejemplo, una gira -como le llamamos nosotros- es la de 9 de Julio y Bolívar, así que voy un martes y regreso el viernes, mientras que a Azul voy cada quince días. Es decir, voy tres días: lunes, miércoles y viernes, y a las dos semanas hago nuevamente Azul de esa manera. Los demás días estoy en Olavarría. Los ciclos son del primero de mes hasta el 30 o 31 del mes".

"Los laboratorios sacan sus nuevos productos. En Montpellier, si bien no sacaron ahora drogas nuevas, sí incorporaron drogas que no tenía antes como por ejemplo para cardiología o para psiquiatría, y entonces al médico vamos y le informamos cuál es el nombre comercial para que la vayan conociendo. Todos los visitadores médicos hacemos lo mismo. Hay droga genérica, por supuesto, pero cada laboratorio tiene su nombre comercial. Está la amlodipina, por ejemplo, y hay quince laboratorios que la tienen pero cada uno le pone su nombre comercial, así que hay que informarle a los médicos cuál es la que tiene cada uno", explicó Amici.

En cuanto a su trabajo propiamente dicho, Flavio resaltó que "es un trabajo hermoso, que no lo conocía en mi juventud, y con el correr de los años y con la experiencia que uno va adquiriendo, realmente es muy lindo. Hay que viajar mucho, es cierto, y pasa que uno se pierde el cumpleaños o el día de inicio de clases de los hijos, aunque si bien en un momento te pasan factura cuando son grandes lo comprenden, porque es un trabajo y no hay que renegar de lo que uno hace. Pero, en definitiva, es lo que elegí. Es un trabajo que se me cruzó en la vida y me subí al tren en el momento justo. A mi me gustaba la medicina y si bien no tuve la oportunidad de estudiar esa carrera, al menos estoy en umn rubro que está íntimamente relacionada, que es la industria farmacéutica".

Trabajar en pandemia no fue fácil para nadie, y Flavio contó que "el último día que trabajamos en el laboratorio fue el 17 de marzo de 2020 y después de casi un año volvimos a hacer las giras, como era antes. Fue un año en el que no podíamos salir, así que todo lo hicimos en forma virtual, hablando con los médicos y con las farmacias a través de Internet. Es complicado porque fue todo nuevo, y además se complicaba porque los médicos tenían que hacer su trabajo mucho más que antes por el tema del Covid, y no era fácil que nos atendieran ya que estaban saturados de trabajo. Ahora estamos trabajando normal, pero siempre cuidándonos, quizá visitando menos médicos de lo que lo hacíamos habitualmente, no yendo a lugares donde hay mucha gente ya que si llego a una farmacia no ingreso para evitar el contacto con la gente, también sabemos a qué consultorio podemos llegar, ya que no queremos molestar ni al médico ni al farmacéutico", además de señalar que "los visitadores médicos de Olavarría saludamos especialmente en este momento a todos los médicos, enfermeros, camilleros, ambulancieros, secretarias, es decir todos los profesionales que están relacionados a la salud, por el trabajo inmenso que están haciendo cada día durante la pandemia".

"Es todo nuevo y tuvimos que adaptarnos todos" terminó diciendo Flavio Amici, quien tiene raíces en San Marino, el microestado de 61,2 kilómetros cuadrados, un lugar sumamente montañoso y muy bonito rodeado de la zona norte central de Italia, y que tiene casi 34 mil habitantes. "Mi abuelo Lázaro es de allí pero mi papá, Humberto, nació en la Argentina, aunque tengo la ciudadanía de San Marino. ¿Irme para allá?, lo he pensado, pero no es fácil. Fui a votar en su momento, eso sí, con los demás sanmarinenses que viven en el norte bonaerense (Pergamino y San Nicolás), sur de Santa Fe y Córdoba, y también en Jujuy y Salta, donde también hay colonias. Pero si estoy bien acá, con un buen trabajo prefiero quedarme aunque allá haya otra calidad de vida", para contar también que su hermana Viviana vive en San Marino, mientras que tiene dos sobrinas: Agustina, que está radicada en Roma, y Paula quien vive -justamente- en Montpellier, en el sur de Francia.