27.05 

Caracol "cono" para tratamientos de dolor

En las cálidas aguas del Caribe vive un caracol venenoso, el "cono", que tiene en su boca una especie de arpón con el que ataca a sus víctimas. Ese veneno podría ser una alternativa a los fármacos opioides que se usan hoy para combatir los dolores más intensos. Uno de sus componentes demostró ser eficaz aliviando el dolor en ratas tratadas con quimioterapia. 

Los caracoles cono viven en los mares tropicales. De las casi 700 especies que hay, un centenar son venenosas. Hay algunas como el Conus geographus que usan la insulina que segregan para provocar un ataque hipoglucémico en sus presas antes de devorarlas tranquilamente. El veneno está formado por más de 100 neurotoxinas, todas juntas pueden matar a un humano pero, individualmente, algunas pueden ser su salvación. Es el caso del compuesto RgIA4, sintetizado a partir de una molécula del veneno del caracol que se denomina "cono real". Este péptido parece impedir la transmisión de las señales de dolor por parte de las neuronas.

Los analgésicos basados en el opio o en su síntesis son imprescindibles para aliviar el dolor postoperatorio u oncológico, dolores tan intensos e inmediatos que dejan en un segundo plano los dos grandes problemas de los opioides: desarrollo de tolerancia y adicción. 

Aún hay que probarlo en humanos, pero el veneno de este caracol abre una vía para tratar el dolor, particularmente el crónico o el neuropático.