31.05 | Información General 

Recordatorio: Gino Schiaratura

Gino nació el 27 de septiembre de 1931 en Sant' Angelo in Vado, Provincia de Pésaro, Italia. Hijo de Ángel Schiaratura y Antonieta Dominici, y el mayor de 7 hermanos, creció en el seno de un hogar muy modesto y desde pequeño debió sufrir la pérdida de su padre.

Partiendo de una Europa devastada por la 2da. Guerra Mundial, se aventuró a venir a la Argentina en busca de un futuro mejor para poder ayudar a su familia. Así ingresó al país el 6 de agosto de 1951, solo y con jóvenes 19 años de edad.

Lo que más quería era poder trabajar y progresar: realizó tareas de mantenimiento en edificios, armó y reparó bicicletas, y sobre todo, incursionó desde muy joven en la mecánica del automotor, su gran pasión. Ya en 1952 pudo armar su taller de reparación de bombas inyectoras e inyectores, al que acudían desde muchas ciudades cercanas a Tandil ya que era el único en la especialidad diesel. A la par fue creando una empresa de transporte, llegando a tener 12 camiones Mercedes-Benz 6600.

A partir de ese momento se preocupó siempre por conseguir trabajo para sus camiones y concretó muchos contratos para transporte de materiales, entre otros, llevando piedra a Bahía Blanca y trayendo arena desde Monte Hermoso.

También llevaba piedra de la Cantera Carba a Mar del Plata, y numerosos trabajos más. Viajaba de noche y volvía a las 3 de la mañana. Dormía pocas horas porque debía levantarse muy temprano para atender el mucho trabajo que tenía en el taller.

El taller progresó y lo convirtió en uno especializado en la rectificación de motores al que llamó Ginter, por Gino y Teresa, como demostración del amor por su compañera de toda la vida y con quien el 14 de abril pasado cumplieron 66 años de casados.

Luego vino la concesión ofrecida por Mercedes-Benz Argentina, inaugurando en Tandil la casa central de Bari S.A. en 1970. En 1997 la primera sucursal, en la ciudad de Olavarría. En 2004, una nueva sucursal en Bahía Blanca. Pero nunca paró de trabajar. Un emprendedor neto, como pocos.

Siempre buscando más cosas para hacer: importación de equipos para riego Idrofoglia desde Italia, construcción de edificios en Tandil y Mar del Plata, etc. etc. etc.

Amabas tanto trabajar, que hasta en tu último día, como podías, nos contabas tus proyectos.

Fuiste tan carismático que cuando te comunicabas por teléfono con alguien de cualquier lugar o ciudad con quien habías estado alguna vez, con solo decir tu nombre Gino, ya sabían sin dudar de quién se trataba. Ni necesitabas decir tu apellido.

En tu despedida, el proveedor italiano de equipos de riego dijo que los muros de su fábrica en Italia dicen tu nombre. Nos llenás de orgullo.

Un hombre de bien. Sano. Ejemplo de trabajo, no sólo para sus hijos sino también para todos los que estaban a tu alrededor y que sin ser familia te quisieron tanto. Tanto que hoy ellos también lloran tu ausencia.

Pero tenemos que decir lo afortunados que somos al haberte tenido. Y convencernos de que eso no termina nunca. Siempre serás nuestro papá. En la tierra o en el cielo.

Gracias por todo lo que nos diste y por todo lo que nos enseñaste.

Uno cree que sus padres son eternos. Compartimos muchos, muchos momentos, proyectos y emprendimientos. Cada lugar o cada situación nos trae tu recuerdo. Papá, sentimos tanto la falta de tu presencia física, que cada recuerdo nos quiere arrebatar una lágrima. Y lo logra.

Trataremos de que estés orgulloso de tu familia. Tal vez no sepamos hacerlo tan bien como vos, pero daremos lo mejor de nosotros para intentarlo.

Te lloramos tu esposa, tus hijos, hijos políticos, nietos, bisnieto, tus hermanas y sobrinas de Italia, tus compañeros de trabajo de Tandil, Olavarría, Bahía Blanca y Mar del Plata. Te reciben en el cielo tus papás y tus hermanos.

Te amamos mucho: ayer, ahora y siempre.Te fuiste, pero nunca te podrás ir del todo.

Quedará con nosotros para siempre lo más importante de vos: tu amor, tus enseñanzas, tus dichos y tu personalidad única.