12.06 | Información General 

Las reliquias del beato Carlo Acutis estarán en distintas Parroquias de Olavarría

San Vicente, Fátima y San José recibirán las reliquias durante el fin de semana. Un hecho trascendental para la ciudad y los feligreses.


Este fin de semana, Olavarría tiene una visita particular de esperanza. Llegó el beato Carlo Acutis, El "ciberapóstol de la Eucaristía quien murió de leucemia el 12 de octubre de 2006, a la edad de 15 años.

Las reliquias llegarán a San José este sábado por la tarde, algunas de ellas estarán en otras parroquias.  

Cronograma:

San Vicente: sábado 12 desde las 15.30 los jóvenes de los distintos grupos de la ciudad lo recibirán y animarán la adoración compartiendo lo que fue su vida, sus sueños y su legado , su mensaje de joven a joven. A las 17 la celebración de la misa y, de 18 a 20, la adoración a cargo de los integrantes de la parroquia.

Parroquia de Fátima: domingo 13 en la misa del Hospital a las 9 y a las 10.30 en la parroquia.

Parroquia San José: Desde el sábado al lunes estará expuesta la muestra que acompaña las reliquias , habrá momentos de oración y la celebración de las misas en horarios habituales.

¿Quién era Carlo Acutis?

Carlo Acutis fue declarado beato en Asís, su "lugar favorito en el mundo". Un chico normal, con sus defectos y virtudes, que luchó por colocar a Dios en primer lugar y que usó internet para evangelizar. Antonia Salzano, madre de Carlo, abre su corazón sobre aquello que más le impactó de su hijo, y su gran amor a la Eucaristía. Amor que le llevó a pasar horas y horas de trabajo de investigación para crear una página web y una exposición con los principales milagros eucarísticos que, hoy todavía sigue siendo visitada por miles de personas de todo el mundo. Y no es para menos, como él decía, "La Eucaristía es mi autopista hacia el cielo".

"Carlo fue mi salvación", revela su madre. El amor apasionado que su hijo sentía por Jesús, llevó a que esta mujer, joven, exitosa, de una familia intelectual y alejada de la fe, se cuestionara su forma de vivir. Había ido tres veces a Misa en su vida: su Bautismo, su primera Comunión y la boda. Hasta que el pequeño Carlo, de cuatro años, la llevó a "entrar en las iglesias para decirle 'hola' y mandarle 'besos' a Jesús en la Cruz". Se apuntó a unas clases de teología para responder a las miles de preguntas de su inquieto hijo y poco a poco tuvo una conversión. Habría que matizar aquí que fue su niñera polaca, Beata, quien le habló primero de Dios. Quizá fue ella la responsable de todo.

La piedad del pequeño no hacía más que crecer y a los 7 años recibió su primera comunión en el silencio del monasterio de Bernaga en Perego, para evitar distracciones. Desde entonces, Carlo asistía a Misa diaria, rezaba el Rosario y dedicaba un rato de adoración antes o después de la Eucaristía. "No hablo con palabras, solo me recuesto sobre su pecho, como San Juan en la Cena", así describía su forma de orar.

Hoy, Carlo sigue evangelizando a la familia. Antonia tuvo mellizos en 2010, Francesca y Michele, cuando ya había cumplido 44 años, cuatro años después de la muerte de su hijo. Los mellizos siempre han escuchado hablar de su hermano, así que para ellos es natural tener un Santo en la familia. "Son niños muy devotos y aunque se pelean por ver quien reza el rosario, son muy especiales. Estoy segura de que Carlo está intercediendo por ellos desde el cielo" dice su madre.