17.06 

Harinas refinadas: aliadas peligrosas del frío

Lo ideal es el consumo de las harinas que no fueron totalmente refinadas. Varios compuestos se extraen en ese proceso y nos genera trastornos en el metabolismo. El desafío en los días de frío está en cocinar rico y saludable analizando otras opciones que nos brindan saciedad.

A muchos en medio de un día frío se nos despiertan muchas ganas de consumir hidratos de carbono. Compramos facturas, hacemos una torta, un plato colmado de fideos, que lejos de generarnos la sensación de plenitud nos genera una dependencia y una necesidad imperiosa de continuar comiendo más.

La causante es la harina blanca o harina refinada que por razones culturales se ha instalado en nuestra vida. Por fortuna, hay muchas variantes de harina para ingerir que conseguimos en comercios o que podemos elaborar nosotros mismos tan solo triturando, por ejemplo, el arroz o la avena.

La médica especialista en ayurveda Silvina De Souza nos explicó cuál es el impacto de estas harinas en nuestro metabolismo. Lo que dejó en claro es que "es necesario tener aporte de hidratos de carbono porque nos aumentan un poco la temperatura en estos días de frío, necesarios como combustible del cuerpo".

Pero hay recomendaciones de qué y cómo usar las harinas. Lo importante es consumir harinas que no hayan sido totalmente refinadas. "Se extraen del grano de trigo, varios compuestos y sustancias como el mineral cromo que le avisa al páncreas que deje de producir insulina, por eso aumenta la glucosa y genera trastornos que pueden llevar a un problema metabólico", señaló la profesional.

Además se debe considerar que todo lo que se elabora con la harina blanca o refinada se puede hacer también con otros tipos. A eso hay que sumarle que "las refinadas pueden tener pesticidas en el procesamiento o transgénicos". Por su parte, las harinas integrales, por ejemplo, no fueron tan procesadas, y son orgánicas.

En diferentes comercios se consiguen pastas de harina integral orgánica, por ejemplo. Y hay quienes elaboran panes como para empezar. Esto sin considerar a quienes padecen celiaquía que deben optar por otras alternativas.

No se puede parar

La sensación al comer harinas blancas es la de "no poder parar". Eso nos suele suceder con los panificados. Pero hay muchos comercios que elaboran sus productos con harina integral por lo que la decisión está en nosotros.

La harina blanca, "al no tener esos granos en su composición hace que al faltar esa sustancia, el organismo no termine de reconocerlo y reacciona generando respuesta inflamatoria sistémica", expresó Silvina De Souza. "Hace que el cuerpo esté más alerta. Más susceptible a tener desequilibrio. Y cuando uno come harina refinada, es difícil parar, aumenta la insulina, crea picos altos de insulina, aumenta la glucosa".

Con la harina integral o de su tipo, el pico de insulina es más leve, sostenido y da saciedad más precoz. Comiendo menos, saciamos más".

Adicción

Nos hacemos adictos a lo que nos ocasiona mucho placer. Eso pasa con las harinas blancas en cualquiera de las formas que adopten en diversas cocciones.

Hay pacientes de Silvina que se acercan a ella por este problema. "El consumo de hidratos de carbono genera al organismo una complacencia, un bienestar. Uno busca eso y el cuerpo lo pide" pero lo importante es no caer en la trampa, "uno tiene que aprender esto y poner conciencia en qué es lo que se va a incorporar al cuerpo" y con los cambios y el reemplazo de ingredientes "uno va recibiendo otro tipo de señales".

El consejo de Silvina es "hacer un cambio de modo gradual hacia harinas más saludables,menos refinadas y consultar con profesionales para sumarlo a su vida cotidiana".

Harina asociada a la mucosidad

En épocas de resfríos, catarros y alergias se debe considerar que el consumo de harina blanca no es buena receta. La doctora Silvina De Souza explicó que "genera aumento de la mucosidad en el cuerpo frente a enfermedades respiratorias comunes de estación". El aumento de esa mucosidad está asociada al consumo de lácteos y harinas. Por eso, en días de congestión hay que reemplazarla por "mijo y quinoa, o cebada siempre que no sean personas celíacas".