24.06 

El invierno sin lana, no es invierno

Quienes tienen la posibilidad de elegir cómo abrigarse en otoño e invierno optan por la lana. Es cómoda, abrigada y con ella se pueden hacer múltiples accesorios y prendas para contrarrestar la temperatura. En este Estilo de Vida reivindicamos la lana que nos cobija en días grises.

¿Quién no tiene una prenda de lana? Los recuerdos de nuestras abuelas, tías o madres con su tejido y los ovillos dando vueltas por la casa no se borran. Aún al día de hoy, después del avance de la tecnología en lo textil, el hecho de confeccionar una prenda con el color, diseño y estilo que nos guste tiene su cosa especial.

La lana es una fibra natural que se obtiene de los ovinos, y de otros animales como llamas, alpacas, guanacos, vicuñas o conejos, mediante un proceso denominado esquila. Nada que no sepamos. Y es por eso que muchas personas que aman los animales eligen no utilizar prendas confeccionadas en lana.

Lo cierto es que desde el Neolítico los hombres la han utilizado y trabajado para hacerle frente al frío.

Al mismo tiempo, la lana es necesaria para los lugares donde las temperaturas son muy bajas y se presentan inviernos muy fríos. En Olavarría el Tejetón Solidario busca saldar esta necesidad en muchas familias a las que se les dan frazadas tejidas por manos solidarias. En tiempos "pre-pandemia" el Tejetón se realizaba en espacios como la Biblioteca Coty Laborde donde por horas se reunían mujeres de la ciudad a trabajar. Ahora lo hace cada una desde su casa y solicitan colaboración de cuadrados tejidos de 20 cm por 20 cm, lana o prendas de lana en desuso para su reutilización en este proyecto. Quienes puedan hacerlo deben comunicarse al 2284-427548.

La "lana" mexicana

Lejos de tratarse de algo textil, en México hablar de "lana" es sinónimo de dinero. El origen se remonta al éxito de la industria del algodón y la lana que disfrutaron de una época gloriosa. Este es el motivo por el que "tener mucha lana" es sinónimo de que alguien disfruta de una buena situación económica, pues donde había lana, había dinero.

Hacia el Neolítico

El Neolítico es la etapa de la historia que se desarrolló entre el año 7000 a.C. hasta aproximadamente el año 3000 a.C. En este fragmento de tiempo conocido como edad de la "piedra pulida", el hombre incorporó diferentes hábitos como el sedentarismo. Dejó de ser nómade y comenzó a trabajar las tierras, practicar la agricultura y la crianza de animales para obtener bienes de ellos. Uno de los principales materiales fue la lana de ciertas especies, para lograr la confección de tejidos que desterraron el uso de pieles.

A la hora de la realización de las prendas, el hombre incorporó la fabricación del huso, un objeto que sirve para hilar fibras textiles y el telar, que es una máquina de tejer en la que se colocan unos hilos paralelos, denominados urdimbres, que deben sujetarse a ambos lados para tensarlos.

Como recurso utilizaba la lana, el lino y el cáñamo, interviniéndolos por estos procesos para la fabricación de telas (las de lana para el invierno y las de lino para el verano). En este procedimiento se refleja la importancia de las llamas, guanacos, ovejas, vicuñas, entre otros, para esquilarlos y obtener su lana para la fabricación de la ropa. En principio estas prendas realizadas por el hombre primitivo eran funcionales ya que se utilizaban para la protección de los cuerpos frente a los diversos cambios climáticos sin centrarse en detalles de diseño.