18.07 | La Madrid Las paredes hablan, segunda entrega

"Te encontrás con otra cosa, tenés un diálogo diferente al del lienzo y es todo creación propia"

Javier Giménez es referente del arte under lamatritense. Desde MELZ tiene su propia visión del arte callejero.

En las paredes de La Madrid se respira arte. Es común encontrar un mural, un graffiti, una frase. Cada una con su estética y su impronta. Javier "Chavo" Giménez es referente del hip-hop y la cultura under. Es uno de los impulsores del MELZ y sostiene que en un muro "tenés un diálogo diferente al lienzo y es todo creación propia".

"Un mural es una manera de comunicarse. El arte en general es eso. Lo lindo es que te cambia el soporte que es muy especial y muchas veces te dice qué hacer porque llegas con una idea y en la pared te encontrás con otra cosa, tenés un diálogo diferente al lienzo y en la pared es todo creación propia", subraya.

"Cualquier soporte te puede limitar o no pero la pared tiene determinadas condiciones que hace que te comuniques de diferente manera", insiste.

"Un artista que quiere pensar en grande no siempre puede pagar un bastidor o un lienzo y entonces en la pared podés hacerlo y se justifica tomarlo. Yo hacía mucho tiempo que no dibujaba y cuando me invitaron a pintar en Barracas me reencontré. A mí me gustaba el hip-hop y el graffiti es fundamental, es de las cosas más representativas. Me abrieron la puerta para ir a jugar y arranqué", cuenta el "Chavo".

Ser autodidacta "fue una manera de superar la automarginación, explica. "En un momento sentí que no me aceptaban pero tal vez tenía que ver con los propios prejuicios de sentirlo así y no me arrimaba a las clases de arte... en mi adolescencia veía que el Complejo Cultural era para otra clase de gente y de arte, y veía que había que saber para entrar", detalla.

Hoy el "Chavo" cambió su idea y sostiene que "trabajar en el Complejo me motiva a ayudar a otros a que no sientan lo mismo que yo y entender que es un lugar para todos pero aún falta una conexión con personas que sienten que es para otros".

"El graffiti es una movida que se acepta porque comenzó a aparecer gente que lo hace. Hay quienes pintan hiperrealismo pero a mí me siguen gustando las letras bomba que hacemos con el graffiti es una movida sí o sí independiente y me atrae que voy aprendiendo sin darme cuenta... estoy jugando a dejar mis huellas en las paredes.

Sigue habiendo un prejuicio contra el graffiti y es contra lo que lucho porque no nos hemos actualizado y no aceptamos que las cosas son arte (y eso ocurre) porque uno cree que tiene que estar bien hecho", indica el artista.

Y agrega: "con los murales no sentí prejuicios, sí me hicieron comentarios de gente que admiro solo por pensar diferente sobre el arte".

"En la calle la gente te reafirma que es arte lo que hacés. Estás pintando un Bart Simpson y la gente pasa contenta, te saluda y se va contenta, y eso te hace bien porque no es un dibujo súper zarpado ni recontraelaborado y eso llega, y eso compensa las cosas no tan lindas", apunta.

"El graffitti tiene una cuestión con la ilegalidad pero la gente te defiende porque es lindo. A veces te parás en el momento de dibujar o escribir una frase porque quiero que la gente sonría y no lo tome a mal", dice Giménez.

"En el under comienzan a surgir códigos que no están escritos en ningún lado pero valen y el que no los conoce queda mal parado. Cuando alguien pinta algo que ya está hecho la idea es hacerlo con algo que lo mejore", explica.

"La pared está viva para mí. Los chicos a veces te dicen las cosas con cierta intensión y un pibe me decía qué pasaba si lo rayaba pero en el graffitti se estila eso... yo pinto la pared pero vos también tenés derecho a hacerlo. Generalmente buscan lugares dentro del dibujo con la intensión de no alterarlo y dejarle una firma pero tiene que ver con el código de la calle", menciona.

"Yo pinto y me despego ya no es mío. Muchas veces si viene alguien a pintar lo dejo porque pasa a ser algo nuestro pero se termina y es de todos", subraya el referente de MELZ.

Volviendo a la cuestión de la ilegalidad, Giménez detalla que "me ha pasado que pintando un lugar que es patrimonio histórico alguien se acercó y le planteó la cuestión de ser un sitio impoluto pero me parece que hay que representarse lo que significa hoy porque si los pibes lo usan para jugar a la pelota está bueno que se los decoremos".

"Lo que me preocupa es que esos espacios no se mantengan y que si es un lugar histórico y quienes apuntan a lo armonioso no transitan esos lugares y no se sabe qué pasa ahí cuando uno va y pinta sale de mí es lo más lindo", cierra el "Chavo".