29.08 | La Madrid 

Cristina Chiste: "Fue emocionante encontrarnos todos, pero a la vez es un placer porque el coro sonó"

La responsable del Grupo Coral La Madrid contó cómo fue el regreso a los ensayos presenciales. Cómo trabajaron durante la pandemia y la apoyatura en la tecnología.

Días atrás, el Grupo Coral La Madrid volvió a realizar un ensayo presencial luego de casi dos años. "Significó una emoción muy grande. Era algo que estábamos esperando hacía mucho tiempo", sintetizó su directora, Cristina Chiste. La profesora contó las sensaciones y explicó cómo fue el trabajo durante la pandemia.

"Es una emoción muy grande, porque el trabajo del coro es en equipo donde cada uno expresa sus emociones y el encuentro con el otro es fundamental", resumió sobre los sentimientos de los integrantes.

Con las aperturas graduales en el distrito y el cambio de la situación epidemiológica, el grupo que dirige Chiste retomó los ensayos presenciales y por el momento son una vez a la semana.

"La idea es utilizar el Complejo Cultural, pero como está en refacción nos reunimos en el Hostal La Plaza. Fue emocionante encontrarnos todos pero a la vez es un placer porque el coro sonó. Fue como armar un rompecabezas; cada pieza sabía su parte y al hacer la obra salió, ahora hay que trabajar la expresión, el fraseo", señaló.

"Nos planteamos la posibilidad de hacer ensayos mixtos, porque el aprendizaje ha sido muy detallado", valoró sobre las circunstancias que atravesó el conjunto en este tiempo.

"Fue muy emocionante y sentimos que el trabajo de todos estos meses no ha sido en vano", repitió Cristina Chiste. "Sonó hermoso", resumió.

Resistir

"En marzo de 2020 teníamos dos opciones: parábamos o seguíamos trabajando online. Si no hubiéramos seguido iba a ser muy difícil retomar, así que desde el mismo día que no pudimos juntarnos más empezamos a ensayar los martes y los jueves por videollamada", repasó Cristina Chiste.

El trabajo para la directora era doble. Primero se reunía virtualmente con los soprano y contraaltos y más tarde con los tenores y bajo. "Al hacer online había que hacer un trabajo muy detallado, porque no se puede cantar todos juntos por el tema del delay", detalló, y explicó que en esos ensayos al coreuta "le marcaba una obra y la tenía que cantar sola, se iba corrigiendo y aprendiendo. Fue un proceso muy importante", repasó.

Desde el inicio de las restricciones sólo pudieron encontrarse en dos oportunidades y en un número reducido, pero así y todo el Grupo Coral La Madrid siguió trabajando e incluso hizo trabajos colaborativos con el Coro Kennedy.

Colores

El Grupo Coral La Madrid está integrado por 13 personas. "Técnicamente no se ha perdido", sintetizó la directora. "Cuando hacemos los ensayos presenciales hacemos un precalentamiento con técnicas y después recién cantamos; pero por videollamada eso no lo pudimos hacer, porque no se puede cantar en simultáneo", explicó Cristina Chiste.

"Tenemos que trabajar sobre el decir", detalló sobre cómo serán los siguientes pasos y esa inquietud por la perfección.

La directora del Grupo descubrió algunos de los secretos del trabajo coral. "Se trabaja la expresión porque a la obra se estudia técnicamente: qué es lo que tenés que cantar. Pero para que la obra le llegue a quien la escucha hay que decirla, esa es la expresión. El coro tiene que sonar perfecto y transmitir, y para eso tenés que trabajar el fraseo, los matices, dónde se pone la intención, y eso le da vida al coro", repasó.

"Un coro no puede sonar bien cuando suena de la misma manera al interpretar una obra clásica y una folklórica, por ejemplo. El cambiar de estilo está en el trabajo grupal", añadió.

En esa labor "detrás de bambalinas" que realiza Cristina Chiste está la de conocer la historia de cada tema. "Es importante, porque necesitás saber qué estás diciendo, la historia, lo que se cuenta. Se conoce la melodía, pero también lo que se dice, hacer la contextualización y la argumentación, porque si no no se transmite como se debería", concluyó.

Coro 2.0

Cristina Chiste lleva consigo una partitura y ella misma se ríe de los años que tiene el amarillento libro.

"En el coro no todos leen música. Leer la partitura es como un libro de texto. Mi obligación como directora es saber qué va a cantar cada uno de los integrantes; yo lo leo y lo grabo y el coreuta, sepa o no leer música, tiene su partitura con el pentagrama y de a poco que una figura vale tantos tiempos y que hay que subir o bajar", explicó la directora del Grupo La Madrid.

"Hay programas que te permiten ingresar a las partituras y hay quienes se apoyan para estudiarlas", agregó.

"La tecnología ayuda un montón; sin tecnología no habríamos estado ensayando online ni hubiéramos podido hacer las obras con el Coro Kennedy", comentó posteriormente.

"No se puede obviar la partitura, la tenés que tener delante. No es porque avance la tecnología que desaparezcan los libros. El que quiere hacer música bien hecha necesita la partitura. El valor que tiene nuestro grupo que es vocacional y donde no todos leen la partitura es que lo aprenden de oído, pero la partitura les marca el camino", concluyó Cristina Chiste.