02.09 | Policiales El asalto sucedió el domingo último en un comercio de avenida Sarmiento y Ayacucho

Dictaron la detención para el acusado de robar en un kiosco del barrio Sarmiento Norte

El Juzgado de Garantías Nº 1 de Olavarría hizo lugar al pedido de la Fiscalía 7. El delincuente fue aprehendido a pocas cuadras del sector donde sucedió el robo. Quedó alojado en la comisaría Primera, mientras se espera que otorguen un cupo en una unidad carcelaria.

El Juzgado de Garantías Nº 1 de nuestra ciudad resolvió la conversión de aprehensión en detención para un hombre de 34 años, quien fue capturado el pasado domingo minutos después de que ingresara a robar a un kiosco del barrio Sarmiento Norte. El acusado había sido liberado poco tiempo antes, luego de cumplir una pena por un robo que ocurrió años atrás en nuestra ciudad.

La jueza Fabiana San Román dictó la medida para Mariano Gabriel Fernández, de 34 años, quien fue capturado en un domicilio de San Lorenzo al 3800 en las primeras horas de la tarde del último domingo luego de un amplio operativo en el que participaron agentes policiales de distintas dependencias de la ciudad.

El lunes último se realizó la audiencia de defensa del imputado en el que Fernández fue indagado por el fiscal Christian Urlézaga, titular de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 7 de Olavarría. En dicha instancia fue imputado por el delito de "robo", en el marco de lo que establece el artículo 164 del Código Penal de la Nación, que impone penas que van de un mes a 6 años de prisión para quien "se apoderare ilegítimamente de una cosa mueble, total o parcialmente ajena, con fuerza en las cosas o con violencia física en las personas, sea que la violencia tenga lugar antes del robo para facilitarlo, en el acto de cometerlo o después de cometido para procurar su impunidad".

Asimismo en dicha audiencia la fiscalía solicitó la conversión de detención al Juzgado de Garantías Nº 1, quien dispuso esa medida días atrás. Desde el día del robo Fernández está alojado en el calabozo de la seccional Primera de Belgrano al 2400, mientras se espera que se otorgue un cupo en una unidad carcelaria del Servicio Penitenciario Bonaerense.

Fuentes vinculadas con la investigación indicaron que el hombre de 34 años cuenta con antecedentes penales, al menos otro otro robo sucedido varios años atrás en nuestra ciudad, razón por la cual estuvo detenido en una cárcel, aunque había quedado en libertad hace pocos meses.

El robo

El ilícito sucedió en un kiosco ubicado en una de las esquinas de avenida Sarmiento y Ayacucho, donde a fines de julio también habían ingresado a robar. En este caso, de acuerdo a lo que expuso la propia víctima, Fernández entró al comercio en el que no había clientes y sin mediar palabras se abalanzó contra la propietaria. Mientras forcejeaba con la mujer, logró abrir la caja registradora y apoderarse de dinero en efectivo, para luego huir a pie. En el violento episodio, si bien la víctima no resultó herida, el delincuente rompió un exhibidor de golosinas.

"Me llamó la atención que no saludara. Cuando lo miro para preguntarle que necesitaba se avalanzó encima mío y me agarró los brazos", describió la mujer a EL POPULAR, quien estaba del otro lado del mostrador, con la caramelera de por medio. Cuando ella se hizo para atrás con intensiones de zafarse del delincuente, él cayó sobre la exhibidora de caramelos, y rápidamente tomó el dinero de la caja y huyó.

El rápido aviso de la damnificada a sus familiares y al servicio de emergencias permitió que pocos minutos más tarde se montara un importante operativo en una propiedad ubicada a unos 300 metros del kiosco, en San Lorenzo entre república del Líbano y Mitre. A este lugar se acercaron agentes de la comisaría Primera, del Comando de Patrullas Olavarría y la Policía Local, quienes ingresaron a la vivienda, redujeron a Fernández y lo trasladaron a la seccional policial.

A fines de julio la propietaria del comercio descubrió que delincuentes habían ingresado a robar en horas de la madrugada. En ese caso forzaron una ventana y rompieron una reja, para luego apoderarse de gran cantidad de comestibles, que arrojaban un valor aproximado a los 40 mil pesos.