19.09 | Columnistas ENTREVISTA. Tres años después, habla la mamá de una de las chicas víctimas de abuso en una agencia de viajes

"Escucharla decir cómo la habían lastimado era tremendo para mí"

A pesar de los tres años y cinco meses transcurridos, aún no logran que se concrete el juicio. Fue en abril de 2018 en que dos adolescentes fueron víctimas de abuso sexual. La madre de una de ellas decidió alzar la voz, relatar su difícil derrotero y cuestionar que no pueden dar un cierre a lo vivido. Por tercera vez volvió a postergarse el juicio contra dos hombres imputados.

Claudia Rafael - [email protected]

A casi tres años y medio de aquel día que marcó el antes y el después para la familia de Millie Hiese, ella necesitó ponerle palabras a aquella historia que llegó a los grandes medios como "la manada" que abusó sexualmente de adolescentes en una agencia de turismo. El detonante que la decidió a hablar por primera vez fue la nueva postergación del juicio oral y público contra Néstor Pola y Juan Garay, los dos hombres imputados -con diferentes calificaciones legales- del abuso sexual de su hija menor. Es el derrotero de una familia que necesitó de mucho amor y paciencia para seguir adelante. En donde hubo miedos, vergüenzas y culpas propias de las víctimas de ese tipo de delitos, enojos y angustias compartidos.

Una primera fecha estaba prevista para octubre pasado y la pandemia obligó a postergar el juicio. Una segunda fecha tenía lugar el 24 de agosto de este año y se pospuso tras la presentación de un certificado médico de uno de los imputados. Una tercera fecha tenía lugar pocos días después y se repitió la misma situación. Entonces -dijo Millie Hiese- "sentí que la ley estaba contra la ley".

-¿Qué generó en vos esta nueva postergación?

-Me pasó de todo. A nosotros nos habían citado para el 24 de agosto y fue empezar a revivir un montón de cosas. Comenzar a contener a mi hija que se vino abajo mientras, a la vez, yo me daba fuerzas a mí misma.

-¿Cómo fueron para vos, como mamá, aquellos días de tres años y pico atrás?

-Es una de las peores cosas que me pasaron en la vida. Primero era ver a mi hija mal sin saber qué le había ocurrido. Esa noche habíamos salido las dos. Ella salió y yo también había salido con mis amigas. Veníamos de pasar momentos familiares difíciles y era un momento lindo. Cuando al otro día la vi mal, me puse atenta porque sabía que sucedía algo pero no me imaginé algo así. Es loco pero no se  me cruzó. Y ella no lograba hablar. Me lo terminó contando mi hija mayor que me dijo "mirá mamá, pasó esto y te lo tenemos que contar porque ella no puede. Hace dos días que no puede". Y me lo dijo crudamente: "la violaron". No era un balde de agua fría. Era el mundo entero que se caía sobre mí. Le empecé a preguntar quién, cómo, dónde... lloré mucho y ella que decía que no era eso lo que quería. Ella se sentía culpable, como toda víctima y cuando me dijo dónde ocurrió todo yo pensé "esto no le puede pasar sólo a mi hija, le tiene que estar pasando a otras chicas". Ella me mostró quiénes habían sido. Y no sé de dónde sale la fuerza en una en un momento así pero le dije "vamos a denunciar". Ella al principio no quería pero llamé a una amiga que nos acompañó y fuimos. Lloré mucho porque escucharla decir cómo la habían lastimado era tremendo para mí.

-Ese relato sintético que hacés debe haberse multiplicado en sensaciones de un modo tremendo en aquel momento... 

-Mi hija no nos quería ver llorar. A ella le costaba hacer el duelo de lo que le había pasado para ver cómo seguir. Para mí, era llorar, putear a escondidas y todo, en medio de una situación familiar que se complicaba día a día. Gente que me llamaba y estaba cerca y otra que necesitabas que te llamara y no lo hacía. Y entiendo claramente que a la gente le cuesta arrimarse en una situación de dolor. Lo entiendo pero me cuesta aceptarlo. Yo estuve bastante tiempo sin ir a trabajar y ella demoró mucho más en volver a la escuela. Nosotras vivíamos solas y era todo un tema para mí dejarla. Era complicado porque ella tenía muchas cosas en la cabeza. Estaba enojada, angustiada, no quería que nadie la viera. Porque todo, en una situación de este tipo, pasa mucho por la vergüenza. 

"Cuando lo volvieron a suspender ya fue demasiado. No sabemos qué fechas disponibles hay. Tenemos que aceptar cosas que ya resultan cansadoras"

-Qué tremendo tener que sentir vergüenza de algo doloroso que te hicieron...

-Es loco, es raro, pero es así. Y en este último tiempo en que volvió a revivir todo creo que el fiscal ayudó mucho con sus palabras. Tanto él como el abogado y la gente del juzgado le remarcaban mucho que nadie tiene derecho a hacerte algo que no querés. Uno lo entiende pero que vos lo sientas en tus entrañas es muy distinto. Y requiere tiempo.

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