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El hombre que pone ritmo a la música y a la vida

A los 13 años comenzó su amor con la batería y no paró más. Tiene 70 años y sigue tocando, aunque ya está jubilado como profesor del Conservatorio, pero no rechaza ninguna invitación para ir con un grupo para ir a donde sea y disfrutar sobre un escenario. Referente de este instrumento en Olavarría, hizo miles de amigos con la música y le enseñó a un centenar de alumnos. Para todos es, simplemente, "el Peyra".

"Era muy chico cuando comencé con la música. Y con la batería. Recuerdo que mi papá y mi mamá iban a bailar a un lugar que está frente al monumento a San Martín, donde hay unos galpones. Era el club Boca y los fines de semana había bailes. A mi me llevaban y me ubicaba adelante de todo, sentado en esas sillas de metal. Un día tocaba Las 5 Estrellas y en la batería creo que estaba Chichí Lorenzo. Yo tendría 8/9 años y yo sólo veía la batería y al otro día le dije a mi mamá que quería tocar la batería, así que me mandó al Conservatorio. En dos años iba y no había batería, así que don Mario Patané le dijo a mi vieja que averiguara con los Rossi y Germán "Chiquito" Rossi fue el que me enseñó. En aquella época la Orquesta Rossi tocaba típica, que eran los tangos, y característica, que era lo moderno, como pasodobles y rancheras. Chiquito no era profesor, pero consiguió un libro de Alberto Alcalá y toda la vida le agradezco a Germán, que me enseñó por música" cuenta Roberto Peyrano, uno de los músicos, baterista, o batero como se le dice ahora, más emblemáticos e históricos de Olavarría, con 57 años de carrera, porque comenzó a tocar a los 13 y ahora tiene 70 (cumplidos el 30 de octubre de 2021).

"¿Mi primera banda?, los Rangers. Tenía 13 años y tuve que ponerme pantalón largo. Fue en Pourtalé. En la banda estaba Di Guilmi padre, que recuerdo que arreglaba las raquetas de tenis, y ensayábamos en su casa, sobre Necochea casi Vicente López. El hijo, Miguel, y yo, éramos los más chicos. Pasé por mil bandas después, obviamente. Y después de los Rangers, con la que íbamos a tocar al campo, pasé con los Dodger y eso era tocar temas de Los Gatos, y tocar en Fomento para mi era lo máximo, la catedral. Estaban Hugo Arrondo, Eduardo Picco, Mangacha Mazzeo, y ya vestía distinto, con un par de botas y camisa floreada, tipo Litto Nebbia. Después vinieron Las Sombras y muchos grupos más, pero con los que estuve más tiempo fue con Los Kondes" sigue recordando Peyrano.

"Había ido al sur con otro grupo, Macrobios (el Negro Pey, Carabajal, Edelmiro Díaz y yo, y también fue Rubén lagleyze), pero mi idea era quedarme por allá, lo que hoy es Las Grutas, Sierra Grande, Trelew, Puerto Madryn. Todo eso me gustaba, y además tenía playa. Así que volví por un tiempito a Olavarría pero justo conocí a quien ahora es mi señora, Graciela Alvarez, y al sur no volví. A Los Kondes les dije que me quedaba unos meses, porque justo se había ido el baterista de ellos, el Ruso Sabattini, y al final toqué como veinte años. Después nacieron mis hijos (Maximiliano, 47, y Romina, 44)", agregó.

"Claro que enseñé también. A los 20 años empecé a enseñar, junto con Omar Chrestía, a tratar de pasar lo que uno sabía. Me fui perfeccionando, fui a estudiar a Buenos Aires, y oficialmente entré a dar clase a la Escuela de Música de la Municipalidad, que recién se estaba formando, en el Teatro, y con el gobierno de García Blanco alquilaron una casa. En 1987 entré al Conservatorio -donde estuve trabajando durante treinta años- y por ahí pasaron muchísimos alumnos, todos están trabajando y tocando" señaló Roberto, el "Peyra" para todos en el ambiente musical, para señalar que "cuando me fui con 20 años a Buenos Aires con Horacio Gianello, el batero de Arco Iris, y todos me decían que me quedara allá, pero yo les decía que como yo encontraba cien mejores apenas llegaba a Constitución. Es decir, nunca me la creí".

"¿El mejor baterista que vi en mi vida?, y...hay muchos. También depende del estilo, pero si tengo que elegir uno digo Steve Gadd. Hoy tiene 76 años, vino a la Argentina con Eric Clapton, es un baterista de sesión, tocó con todo el mundo y todo tipo de música, él pone su sello. Es el baterista que más me gustó y me gusta, y aún sigue haciendo giras. Además, hace música nueva. Un capo realmente. A mi me gustan distintos estilos y también estuve en la Orquesta Sinfónica, que -como siempre digo- ahí vi la historia de la música, fueron veinte años y tuve la suerte de tocar con 70 músicos. Algo impensado. Tocamos la Novena Sinfonía de Beethoven, dos veces en el Teatro y también en el Centro Cultural Kirchner, fue algo tremendo, con muchísimo público. A veces me pregunto cómo hice para tocar esa obra, aunque estudié muchísimo también para hacerla. Toqué unos meses más y me retiré" siguió contando.

"Tuve posibilidades de irme a tocar a Buenos Aires. Vino a Olavarría un grupo de barrio, era de Lanús, y me querían llevar. Fui un tiempo, pero ese monstruo que es Capital Federal me mató, se me vino encima, y me volví. Tenía 18 años, aunque dije que si regresaba a mi ciudad era para vivir de la música. Yo sabía y estaba seguro de eso, aunque no es fácil vivir de la música en el interior. Con Graciela nos casamos en el ?75, era trabajó siempre en la Municipalidad y yo colaboraba con lo que cobraba por tocar o con las clases de los alumnos. Tocaba en todos lados, no tenía problemas, ir a clubes, al campo, un casamiento, lo que fuera. Recién en el ?86 comencé a cobrar por dar clases y en el ?87 empecé en el Conservatorio, donde me jubilé hace tres años" recordó Roberto.

También, hay que decirlo, fue un muy buen volante central ya que jugó en la primera división de El Fortín: "era algo que me complicaba, porque el fútbol y la música son dos cosas opuestas. Debuté en primera a los 16 años en la cancha vieja Racing. El sábado jugué en quinta y estuve suplente en cuarta, y el domingo debuté: perdimos 4 a 0, y Racing tenía todas las figuras de esa época. Tuve que dejar, porque un domingo en Sierras Bayas estaba de suplente y me quedé dormido en el banco". Y también fue modelo fotográfico de Miguel Maidana, cuando el reconocido fotógrafo olavarriense hacía retratos "estilo Jesucristo".

"Pero tuve la enorme satisfacción de vivir de la música y disfrutar con la música. En una ciudad chica, aunque ahora Olavarría es grande, y no era fácil. Pero hice muchos amigos, tuve muchísimos alumnos que hoy están tocando, y realmente fui feliz" terminó diciendo Roberto Peyrano.

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